Grete Waitz, La Reina de Nueva York

Desde un blog de running y como un pequeño, pero cariñoso, homenaje a la población noruega, conmocionada estos días, un recuerdo a una de las mayores estrellas del fondo de todos los tiempos, Grete Waitz, nacida en Oslo en 1953 y que nos dejó en abril de este 2011, víctima de un cáncer.

Grete Waitz fue la continuadora de la excelente tradición de fondistas de los países escandinavos. Tras la aparición por vez primera de corredores profesionales en el Reino Unido a finales del siglo XIX y principios del XX, en Escandinavia comenzaron a proliferan grandes atletas de fondo. Los secretos de su fortaleza: una climatología dura que hace el entrenamiento más eficiente y un espíritu trabajador casi estajanovista.

En sus inicios, el mejor exponente de los corredores de esta zona de Europa fue el finlandés volador Paavo Nurmi, una auténtica leyenda que cambió el mundo del atletismo a principios del siglo XX. Fue tanta su importancia, que se consideró que su figura había posicionado por vez primera a Finlandia en el concierto internacional. Asimismo, fue un personaje clave para que un país tan pequeño albergara los Juegos Olímpicos de 1952 en Helsinki, en los que el mismo Nurmi, ya retirado hacía mucho tiempo, participó en el último relevo de la antorcha olímpica y en el encendido de llama olímpica:

Por cierto, en esos mismos juegos surgiría otra de las grandes estrellas del fondo del siglo XX, el checo Emil Zatopek, que venció, en una misma semana, en las pruebas de 5.000, 10.000 y Maratón, algo sin igual en la historia olímpica.

Tras la estela de Nurmi, pronto surgió la competencia del resto de países escandinavos, encabezados por Suecia, cuyos entrenadores fueron los inventores del Fartlek. Hubo un período de cierta rivalidad entre Finlandeses y Suecos, y las enseñanzas de los grandes corredores y entrenadores Escandinavos fue aprovechada por todo el mundo. Pocos saben, por ejemplo, que el famoso Abebe Bikila, campeón olímpico en Roma, lejos de la improvisación que parecía derivarse de su origen y forma de correr descalzo, desarrolló un programa de preparación científico ayudado por entrenadores Finlandeses.

Grete Waitz fue una excelente continuadora de esta tradición. Tras una exitosa carrera en el fondo en Europa, Grete Waitz, a instancias de su marido y de su entrenador, aceptó (a regañadientes) tomar parte en el Maratón de Nueva York, en una época en el que las mujeres aún no eran asiduas a esta distancia. La misma inscripción en la carrera fue “sui generis”, dado que Grete y su entorno no se encontraban en una situación económica desahogada (era maestra de escuela en Noruega) para permitirse un desplazamiento de esas características. Solo su solicitud expresa de ayuda a la organización y, sobre todo, el olfato del creador y alma del Maratón de Nueva York, Fred Lebow, que cursó su invitación a la carrera, fueron determinantes para su presencia.

Grete no había corrido antes un Maratón. Su preparación y adaptación fue limitada, llegando a Nueva York escasamente tres días antes, no inspeccionando el recorrido, dedicando esos días previos al turismo y sin una dieta alimenticia específica para la prueba. No tenía unas expectativas especiales pero, una vez en la salida, presintió que esa podía ser su prueba. Ganó la carrera batiendo el récord del Mundo, extenuada (nunca antes había corrido esta distancia), medio lesionada y enojada con los inductores de su presencia en el Maratón. Insistió en regresar inmediatamente a Noruega, no tenía apenas intención ni de ir a recoger su premio. Sin embargo, Nueva York había encontrado a la Reina de su Maratón, y desde ese mismo instante se inició la relación de amor entre ambos.

Grete Waitz venció en esta carrera en 9 ediciones. Unos años después de su retirada, Grete Waitz protagoniza uno de los momentos más emocionantes de la historia de las carreras populares, acompañando a Fred Lebow, ya enfermo, en su última participación en el Maratón que este personaje clave en la historia del running popular inventó y luego consolidó como la carrera popular más famosa del Mundo:

También, para terminar, un homenaje a otra paisana noruega contemporánea de Grete, la excepcional fondista Ingrid Kristiansen, cuyo currículum de marcas y victorias en todas las pruebas del medio fondo y fondo prácticamente no tiene comparación en la historia del atletismo y que también venció en el Maratón de Nueva York en 1989:

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