Running en Central Park

El pasado fin de semana Nueva York estuvo paralizada y bloqueada por la llegada del Huracán Irene. Afortunadamente, y, en buena medida, gracias a las medidas de prevención tomadas, las consecuencias no fueron tan graves como inicialmente se presagiaba.

Parece que la Administración norteamericana ha aprendido, en este caso, de los errores en la gestión del Katrina en Nueva Orleans. Acerca de aquel trágico acontecimiento del que se cumplen cinco años, recomiendo la lectura del excelente libro “Zeitoun”, de Dave Eggers, que describe el caos en la gestión de los prolegómenos y consecuencias del huracán, en el contexto de la psicosis política y social de ciertos sectores de la población y autoridades. Una excelente obra, ya editada en España.

Volviendo a Nueva York, la última que vez que estuve en esta ciudad fue en Noviembre del año pasado, una semana después del ING New York City Marathon. Fue en esa edición en la que el más grande fondista de todos los tiempos, Haile Gebrselassie, anunció su retirada, luego, afortunadamente, desmentida por él mismo. Precisamente hoy el etíope ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes, en una de las decisiones más justas de la larga historia de estos Premios, que en esta modalidad de Deporte ha galardonado a leyendas como Seve, Nadal, Induráin o Coe.

La visita a Nueva York fue en el marco de un viaje de trabajo de una semana, consistente en un seminario y una serie de reuniones alrededor de la explotación publicitaria online por parte de cadenas de televisión, organizadas por la EGTA. Dado que parte de las actividades y el alojamiento tenían lugar en el Warwick Hotel, en la 54th Street, aproveché todas las mañanas para correr en Central Park, cuya entrada cercana al Central Park Drive de la 59th Street se encuentra a, aproximadamente, 500 metros de dicho Hotel, subiendo por la 6th Avenue.

Central Park es uno de los lugares más con más glamour del mundo para correr. Personalmente, destacaría tres cosas:

1.- Las vistas del skyline colindante con el Parque son espectaculares. Sobre todo, en los  momentos finales del otoño, con los arboles plagados de hojas amarillas y rojas. El tiempo esos días, con temperatura media y sol, también ayudó.

2.- La afluencia de corredores de todas las edades es masiva. Acostumbrado a la escasa decena de habituales del circuito de la Dehesa de la Villa a esas horas, correr por Central Park a las 07.30 de la mañana junto a centenares, o quizá miles, de runners es sorprendente. Además, a simple vista se diría que más de la mitad son mujeres.

3.- El respeto por el corredor es total. Los perros solo corren sueltos en áreas predeterminadas, los paseantes con perros los atan y acercan a sí mismos ante la cercanía de un corredor para evitar accidentes, hay numerosas rutas acondicionadas, etc.

Tanta es la afinidad de Central Park con el running, que dispone de su propio mapa de rutas y distancias para correr, de ayuda para cualquier “novato” en el Parque (al cabo de un par de rodajes, ya no es necesario). La orientación es muy fácil dado el diseño de calles de Manhattan y a la propia fisonomía de Central Park.

Mi recorrido habitual, entre los muchos que permite el Parque, era la subida por la 6th Avenue, con un rodaje de 500 metros hasta la entrada por el Central Park Drive Sur de la 59th Street y luego la subida por dentro del Parque por el camino paralelo al Park Drive que bordea, dejando a la derecha, el pequeño zoo, el Belvedere Castle y la pista de patinaje del Parque. Es un recorrido con toboganes. Es la parte final del NYC Marathon, por lo que uno se puede imaginar la dureza del final.

Hacia la mitad del Parque se llega al Jacqueline Kennedy Onassis Reservoir, dejando a la izquierda el famoso Great Lawn, no muy lejos de donde se Jeff Bridges y Robin Williams rodaron esta escena de la película de Terry Gilliam “El Rey Pescador”:

Además de las espectaculares vistas del skyline de Manhattan cercano al Parque, el Reservoir es uno de los principales atractivos de esta ruta. Se puede rodear corriendo en paralelo a su orilla, siendo uno de los lugares más transitados por runners. El sendero es algo estrecho, y en los días de lluvia se llena de barro.

El Reservoir es una de las imágenes típicas de Central Park y escenario de diversas películas. Entre ellas, por supuesto, las de Woody Allen, como, por ejemplo, una de sus obras maestras, “Hanna y sus Hermanas” (“Nobody, not even the rain, has such small hands”. E. E. Cummings), que en diversas secuencias muestra este lago, así como otros escenarios del Parque.

La vuelta hacia el hotel se hace más o menos por el mismo camino, hasta salir por la misma entrada de la 59th Street. Ya en las calles de Manhattan, para variar, la bajada se puede hacer por la 5th Avenue, plagado de lugares emblemáticos.

Por ejemplo, se pasa, nada más salir del Parque, por delante del Plaza Hotel, uno de los atractivos turísticos de esta zona de Nueva York.

El Plaza es también escenario de numerosas películas y series. Por ejemplo, en una habitación de este Hotel se aloja en la quinta temporada de la serie “Los Soprano” su protagonista, Tony Soprano, tras abandonar su casa. Es donde, en el episodio “The Dream Test” tienen lugar algunas de sus simbólicas pesadillas, presagio de la temporada final de esta serie, la mejor de la historia de la televisión.

También en la vuelta por la 5th Avenue se cruza por delante del conocido FAO Schwarz, en la acera de enfrente del Plaza y junto a una de las espectaculares tiendas de Apple. FAO es un lugar para visitar, con o sin niños. Obviamente, venden reproducciones del piano del suelo de la escena más famosa de la película “Big”, que se rodó en este lugar.

Y por este recorrido de vuelta con tanto glamour se pasa por Tiffany’s, que prácticamente no ha cambiado respecto a la famosa secuencia de arranque de “Desayuno con Diamantes” con Hepburn – Gollightly:

En resumen, un recorrido de algo más de unos 10 kilómetros diarios para un total, según mis estimaciones, de unos 65 kilómetros en 6 días.

Para los que puedan pasar unos días en Nueva York, comento algunos sitios agradables para comer o cenar.

Balthasar. Braserie francesa en la zona de NoLIta. Excelente carne y marisco, a precios razonables. Y, sobre todo, una decoración y ambiente espectacular. Muy frecuentado por famosos y en una zona absolutamente de moda. Apropiado para almorzar, está cercano a la zona comercial de Broadway y NoLIta. Cerca se encuentran tiendas imprescindibles, como, por ejemplo, la tienda Apple, Levi’s, Muji, etc.. Es un restaurante también habitual en películas (sale en algunas de las de Woody Allen, por ejemplo) y concurrido por famosos. El único inconveniente es la larga espera habitual para conseguir mesas, pero merece la pena. Es mi preferido de los que tuvimos ocasión de conocer.

Nobu. Cadena con establecimientos en varios países, aunque todavía no ha llegado a España. Comida japonesa, con fusión Sudamericana, muy de moda. Parece que uno de sus propietarios es Robert de Niro. Fuimos al de la 57th, entre el Warwick y Central Park. Aunque parece que el de Hudson en NoLIta es, incluso, más llamativo, me pareció sencillamente espectacular, tanto por la comida como por el servicio y el ambiente. Precios no demasiado caros en relación a la calidad. Una auténtica experiencia, en la que lo mejor es dejarse recomendar un menú degustación. Es un lugar recomendable para cenar.

The River Cafe. En Brooklyn. Uno de los restaurantes míticos y más conocidos de Nueva York. Una ubicación perfecta, prácticamente debajo del Puente de Brooklyn, con unas vistas increíbles. Especialmente, por la noche. Buena comida, aunque no del nivel, en mi opinión, de los dos anteriores. Pero, sobre todo, elegante (obligan a llevar corbata) y con glamour. Precios caros (fuimos invitados por la organización del seminario). Sale con frecuencia en películas y series de televisión. Es, por ejemplo, el lugar en el que suele quedar a cenar Johnny Sacks con Tonny y los chicos de New Jersey.

JG Melon. Maravillosa hamburguesería en el Upper East Side, una de las zonas más elegantes de Manhattan. Se trata de un establecimiento clásico, ligeramente “destartalado”, pero en el que se sirven unas de las mejores hamburguesas de Nueva York. Es perfecto para el almuerzo tras un paseo por Central Park y de la zona comercial del Upper. Los precios muy razonables. También hay que esperar un poco para conseguir mesa. Con curiosas las placas sobre la zona de la cocina a la vista.

The Gramercy Tavern. Es, junto al River Café, el más elegante de los restaurantes en que estuvimos. Cocina norteamericana al 100%. Todos los productos, incluido el vino, son, aparentemente, de la zona de Nueva York y áreas limítrofes. Excelente calidad de los platos, algunos sofisticados y, por supuesto, a precios elevados (el doble que el Nobu o Balthazar). Es una buena opción para una cena tras, por ejemplo, un espectáculo musical de Broadway, zona de la que se encuentra próximo. El servicio, como en casi todos los restaurantes y comercios de Nueva York, es excelente y didáctico.

Macelleria. En el Meat Packing District, en la parte suroeste de Manhattan, uno de los barrios de moda en la ciudad y que tuve la ocasión de conocer por primera vez en este viaje. Fuimos invitados por la organización del seminario en la primera noche. Como la mayoría de los restaurantes de la zona, especializado en carne (este era el lugar donde se encontraban los principales almacenes de carne traída a Nueva York). Excelente comida (por supuesto, pedir carne) en un ambiente muy agradable.

Este nuevo barrio está muy bien rehabilitado y cuenta como una de sus principales atracciones con un parque, llamado “High Line”, muy cerca de este restaurante, en lo que eran los antiguos raíles elevados del tren.

Y para terminar, un par de novelas recientes, recomendables para ambientarse en este Nueva York de principios del siglo XXI.

Primero, la excelente “Chronic City” de Jonathan Lethem. Es, fundamentalmente, una crónica sobre la amistad, con ciertos toques de fantasía, en el marco de la clase media – alta del Upper East Side de Nueva York. La última novela de este autor, nacido en Nueva York, quizá uno de los más importantes de la actual narrativa norteamericana (en mi opinión, superior a su tocayo Franzen), tras sus dos grandes obras maestras, “The Fortress of Solitude” y, sobre todo, “Motherless Brooklyn” (quizá la mejor novela negra de los últimos quince años).

Y, segundo, otra de las grandes novelas actuales sobre Nueva York. “Super Sad True Love Story”, de Gary Shteyngart, que precisamente leí durante este viaje. Una bella historia de amor ambientada en un Nueva York ficticio (o, no tanto?…), en el que Estados Unidos está en bancarrota y en manos de China, el dólar se sustituye por el yuan, las revueltas populares invaden la ciudad y se instaura un clima de violencia que transforma la ciudad y su gente.

En fin, una experiencia sensacional en esta gran ciudad. Y para terminar, un gran homenaje a la ciudad de uno de sus máximos representantes y vecinos.

[Ruta incluida en la entrada “Recopilación de Rutas para Correr. Agosto 2013“]

Anuncios

4 pensamientos en “Running en Central Park

  1. Isaac

    Excelente!!
    He tenido la suerte de correr la NYC Maraton precisamente el año que comentas. Añadir, para cualquiaera al que le pueda interesar, que correr en NY esa carrera es muy especial por el inmenso apoyo que los corredores reciben del público, durante todo el recorrido. Es una gozada.
    Muchas gracias.

    Isaac

    Responder
    1. José Manuel González Pacheco Autor de la entrada

      Hola Isaac.

      Muchas gracias por el comentario.

      Espero poder correr este año 2012. La última edición me quede con las ganas, por unos asuntos de última hora, pero colegas míos que lo hicieron me cuentan eso mismo. Debe ser un espectáculo!.

      Saludos.

      José Manuel.

      Responder
  2. oscarfg

    Hola Jose Manuel.

    He dado por casualidad con este blog (enhorabuena, por cierto), y aunque esta entrada es un poco antigua, quería comentarte que tengo planeado un viaje a Nueva York para mediados de octubre y tenía pensado ir algún día a correr por Central Park. La idea es ir a primera hora de la mañana (7:00 – 7:30 aproximadamente), pero me surgen las dudas de si habrá luz suficiente y de si es aconsejable a esas horas (por lo que leo hay mucha gente corriendo a esas horas, pero nunca se sabe).

    Gracias por adelantado y un saludo.

    Responder
    1. José Manuel González Pacheco Autor de la entrada

      Hola, Óscar.
      Muchas gracias por tus comentarios y por acercarte al blog.
      Efectivamente; esta es una entrada antigua y hay otros artículos más recientes sobre NY y el maratón.
      No obstante, te comento: 1. Sí, hay luz; a finales de octubre y principios de noviembre salgo a correr a esa hora y ya es de día. Sin problema. 2. Aconsejable al 100%: hay cientos – miles de personas corriendo, por las calles, etc. Te sorprenderá la actividad y la gran cantidad de gente.
      Espero que lo disfrutes. Es imprescindible correr por allí si vas a NY y esa hora es perfecta. Otros pluses: ver el amanecer entre los rascacielos y las tonalidades del otoño en los árboles de Central Park.
      Un abrazo,
      José Manuel

      Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s