San Silvestre Vallecana 2011

10 kilómetros, 10 (+1) canciones

El próximo 31 de Diciembre se celebra la tradicional San Silvestre Vallecana.

Es una de las mejores carreras populares de Madrid, inigualable en ambiente y con un recorrido rápido para hacer buenas marcas.

La salida tiene lugar en la avenida de Concha Espina, en el lateral del Bernabeu, a la altura de la plaza de los Sagrados Corazones.

El primer tramo, de unos 350 metros, es la subida por Concha Espina hasta el cruce con Serrano. Una pendiente considerable, en la que no se deben desperdiciar fuerzas que serán necesarias más adelante. Además, con la proliferación de corredores de la salida, es recomendable centrarse en buscar una buena posición. Lo mejor es situarse en el lado de la izquierda. Al final de esta subida, a ese lado, se encuentra el Hospital de San Rafael.

En Serrano, tras el giro a la derecha a la altura de la tradicional gasolinera y del nuevo Fiat Café, hay espacio suficiente para empezar a correr más rápido. Este primer tramo, hasta la plaza de los Delfines es en bajada, especialmente en los últimos metros. Aquí se recupera el tiempo y ritmo que se pueda haber perdido en la subida inicial. A izquierda y derecha dejamos uno de los barrios residenciales de Madrid, El Viso.

La salida junto al Bernabeu recuerda eventos deportivos y, también, conciertos (aunque cada vez menos), de artistas nacionales e internacionales, como los de uno de los habituales en los últimos años (2008, próximo julio 2012), Bruce Springsteen. Tratándose del kilómetro cero de una carrera, hay que pensar, por supuesto, en “Born to Run”:

El kilómetro 2 se inicia, aproximadamente, en el tramo de la calle Serrano que nace en la glorieta de los Delfines. Una primera parte llana, por delante del Polideportivo Magariños.

A continuación llega el “valle” del cruce de Serrano con María de Molina, una bajada muy pronunciada seguida por una subida corta pero empinada. Es conveniente no ir a tope en la bajada (tramo delante del Instituto de Empresa) para coger con fuerzas la subida que lleva al cruce con el puente de Eduardo Dato.

Aquí la carrera entra en la zona comercial de Serrano. Empieza a notarse una significativa afluencia de público, especialmente en el cruce con el puente de Eduardo Dato y en la confluencia de Serrano con Ortega y Gasset. Es una parte en ligera bajada, en el que se disfruta correr desde que se renovó el asfalto hace poco más de un año. Tramo rapidísimo y muy atractivo, con una de las mejores iluminaciones navideñas de Madrid.

Como se ha comentado, al inicio de este segundo kilómetro se transita por delante del Instituto Ramiro de Maeztu, en el que el año 1967 nace el grupo “Canción del Pueblo”, uno de cuyos integrantes fue el conocido cantautor Hilario Camacho, que, entre otras magníficas obras, nos dejó esta bella pieza para Madrid:

El kilómetro 3 se prolonga por el final de Serrano hasta la Puerta de Alcalá. Sigue siendo un recorrido favorable y con algunos metros en ligera bajada, especialmente al llegar al cruce con Goya. Se deja a la derecha la Plaza del Descubrimiento.

Generalmente, aquí se encuentra menos gente animando. En mi opinión, es donde se debe empezar a apretar a fondo. La zona del lateral de la citada Plaza y del Museo Arqueológico se hace algo duro, prácticamente llano después de la ligera y casi permanente bajada hasta allí.

En la carrera por la calle Serrano dos recomendaciones: 1) intentar situarse hacia la derecha, pegados al separador del carril bus, y 2) fijarse bien en los respiradores del Metro y planchas de hierro del suelo, hacen resbalar, debido a la humedad de la noche.

Aquí se deja la parte del recorrido de mayor “glamour”. Donde se podría encontrar la “Lady Madrid” de Pereza, uno de los principales grupos madrileños actuales:

El kilómetro 4 se dirige desde la Puerta de Alcalá hasta el Museo del Prado. Es uno de los lugares más espectaculares de la carrera. Por la animación de la gente, el monumental entorno (Puerta de Alcalá, Cibeles, Gran Vía al Fondo con el Edificio Metrópolis, Palacio de Correos a la izquierda) y la bajada de Alcalá a Cibeles.

Por supuesto, un clásico en homenaje al arranque de este kilómetro 4 en “La Puerta de Alcalá”, de otra madrileña,

El kilómetro 5, mitad de carrera, se encuentra en el lateral del Museo del Prado. Desde Cibeles sigue siendo una zona de ligera bajada. Aunque también monumental (Cibeles, Neptuno, los hoteles Palace a la izquierda y Ritz a la derecha, el Museo del Prado, el Museo Thyssen), es una parte un poco “desangelada”. No acude mucho público a animar en los laterales.

Aquí hay que seguir corriendo a un ritmo elevado, aprovechando los últimos tramos de descenso continuado. Es un punto de la carrera en el que la aglomeración de corredores ya se ha despejado y se circula con comodidad.

Es preciso tener en cuenta que la segunda parte de la carrera es significativamente más dura y que el paso por el kilómetro 5 se haga a un ritmo medio superior al que se espera al final.

Como referencia, en los últimos años, con marcas finales en el entorno de 3’34” – 3’37” medios por kilómetro, el paso por el 5 ha sido en menos de 3’30” medios por kilómetro. Lo lógico es que en la segunda parte de la carrera se pierda, a estos ritmos, un minuto respecto al registrado en el kilómetro 5.

En este recorrido por el Paseo del Prado es preciso prestar atención al pavimento, con muchos baches e imperfecciones.

Por una zona cultural como esta, y a la hora que transita la carrera, lo mejor es dejarse llevar al ritmo de la “Música Nocturna de Madrid”, de Boccherini:

El kilómetro 5 donde empieza la carrera “de verdad”. Desde el lateral del Jardín Botánico nos dirigimos a Atocha, un punto con una gran afluencia de público.

En el giro hacia la derecha para entrar en la Avenida Ciudad de Barcelona nos encontramos con las primeras cuestas de la segunda parte de la carrera. Aquí es donde se comienza a percibir el esfuerzo de la primera parte. No obstante, el kilómetro 6 se alcanza relativamente bien.

Se pasa de anchas calles a unos tramos que, si bien también en amplias calzadas, se encuentran abarrotados de gente dejando un pasillo mínimo para los corredores. Es necesario posicionarse bien. Asimismo, aquí es donde conviene integrarse en un grupo de corredores de un ritmo similar para aguantar en bloque hasta casi el final de la carrera.

Este es un tramo caracterizado por el icono de la estación. Pero en la San Silvestre, nadie se “baja en Atocha”:

El kilómetro 6 supone la inmersión en la esencia de esta carrera, el increíble ambiente. Si bien lo que siempre más se recuerda es la entrada en las calles de Vallecas, ya desde este punto de Retiro parece que todo el barrio sale a la calle a animar, una muchedumbre que deja un mínimo pasillo para los corredores. A la izquierda, al inicio de la avenida, se encuentra la Basílica de Nuestra Señora de Atocha.

Hay que situarse bien, ya que prácticamente se transita en fila de a uno , y disfrutar del ambiente. Es una zona en la que predomina la bajada, en la que hay que apurar las últimas fuerzas para correr a tope. Solo es recomendable relajar el en la parte final de la bajada, hacia el kilómetro 7, ya cerca del paso por debajo del puente de la M-30, para afrontar mejor los tres últimos kilómetros en Vallecas.

En este tramo de la carrera es cuando se entra en el Barrio.

A partir de la mitad del kilómetro 7 se entra en la parte más emocionante de la carrera, Vallecas.

Después de pasar por debajo del puente de la M-30 se enfilan las primeras cuestas de la Avenida de la Albufera, en la que, tras unos metros, se gira a la derecha para llegar al punto kilométrico 8 en la avenida del Monte Igueldo.

Este es un tramo de “transición”, que combina la parte final de la bajada de Ciudad de Barcelona con el inicio de las cuestas en Vallecas. Es emocionante sentir la animación de la gente en esta zona, que se multiplicará aún más en los dos últimos kilómetros. A derecha e izquierda del inicio de la Avenida de la Albufera se van dejando los puestos portátiles de artículos navideños. Y por la zona de Monte Igueldo con la calle Peña Gorbea, en la que empiezan las duras rampas del final, se pasa al lado del Mercado del Puente de Vallecas.

El paso por el kilómetro 8 debe ser otra de las referencias de la carrera, dado que los dos últimos kilómetros son muy duros, con prácticamente todo el recorrido en subida. Es probable que a partir de este momento el ritmo sea 20 – 30 segundos por kilómetro más lento que el medio llevado hasta ese punto. Como referencia, en las tres últimas ediciones mantuve el ritmo medio hasta ese punto en, aproximadamente, 3’30” el kilómetro para acabar en las medias antes indicadas de 3’34” – 3’37”.

Ya en Vallecas, sentimos el aroma del barrio. Uno de los cantautores nacidos en el mismo, que nos habla de un kilómetro que ya hemos dejado mu atrás:

Los dos últimos kilómetros en Vallecas son espectaculares. Una animación del público solo comparable a la de los grandes maratones como Londres o Nueva York.

Es la parte más dura de la carrera. Tras el kilómetro 8, un giro a la izquierda a la altura del Mercado para iniciar una subida constante de cerca de un kilómetro por la calle Arroyo del Olivar. Aquí es donde se aprecia bien el buen o mal estado de forma y se tira de las reservas que quedan, si previamente se ha ido a tope. No hay aglomeraciones de corredores y no conviene adaptarse al ritmo de otros si no se quiere acabar desfondando en el último kilómetro.

Un aroma a barrio, a la esencia de Madrid. Sitio para un clásico, “Pongamos que hablo de Madrid” del grupo Los Porretas, que, aunque de Hortaleza, también reflejan, con una gran canción, este espíritu de los barrios obreros de Madrid:

Y el último kilómetro. Giro a la izquierda para encaminarse al Estadio del Rayo. Una cuesta corta pero muy empinada. En este punto, es necesario prestar atención al pavimento: adoquines, húmedos por el ambiente nocturno frío y por los sprays lanzados por la gente. También cuidado con estos, pueden cegar y molestar un poco.

Una vez superada esa cuesta, queda un corto callejeo por las calles adyacentes al Estadio, como Puerto del Monasterio, Payaso Fofó, etc. Es un tramo llano, aunque se pierde un poco el ritmo por las curvas. Ojo con algunas zonas de pavimento maltrecho, con agujeros que, si ha llovido ese día, son molestos para la carrera.

La parte final comienza con un rodeo al Estadio, y una curva final a la izquierda para subir un tramo corto muy empinado que lleva a la entrada a una de sus esquinas.

Ya entrando al Estadio, hay que tomar precauciones en la bajada, en una rampa muy empinada en la que se gira abruptamente a la izquierda para enfilar uno de los laterales del campo. También es molesto el pavimento, una especie de moqueta o alfombra de un material esponjoso, que resbala ligeramente y se hunde ligeramente al pisar, dando lugar a una rara impresión. En los dos corners del fondo colindante con la calle Payaso Fofó hay que cortar el ritmo y volver a arrancar. Si se va deprisa es probable que “derrapemos” e, incluso, nos salgamos un poco del circuito marcado con conos. Hay que tener en cuenta que en este trayecto de unos 300 metros en el interior del Estadio se va a perder un poco de tiempo por estos giros e inconvenientes.

Y finalmente, la espectacular meta en el lateral del Estadio que da a la Avenida de la Albufera.

Y ya que estamos en el campo del Rayo Vallecano, un doble homenaje, el himno del equipo, interpretado por el conocido grupo vallecano Ska-p:

Y una prórroga para una última canción. Si siguiéramos un poco más arriba por la Avenida de la Albufera, nos encontraríamos con el vecino barrio de Vicálvaro, en el que, al lado de calles con bellos nombres (Tolerancia, Ilusión, Simpatía, Diálogo, etc.) y otros homenajeados (Miguel Delibes, Grande Covián, Imperio Argentina, etc.), el Ayuntamiento ha dedicado una calle a uno de los mejores cantantes que ha dado esta ciudad, Enrique Urquijo. Una pequeña obra maestra:

La altimetría de la carrera, en la que se percibe claramente la primera parte de bajada casi continua y los 2 duros últimos kilómetros, es la siguiente:

En resumen, una carrera con muchos e importantes atractivos:

– Recorrido sensacional para una buena marca.

– Simbolismo, tradición y, sobre todo, ambiente extraordinario.

– El público en todo el recorrido, y especialmente el de los barrios de Retiro y de Vallecas.

– “Codearse” y calentar unos minutos al lado de la élite, en el caso de la Internacional. E intentar aguantar su ritmo en la salida unos cientos de metros (quien pueda).

– La excelente camiseta técnica de manga larga, de buen diseño.

– El placer de, a continuación, cenar con la familia en la Nochevieja tras haber hecho un “carrerón”.

Y aunque en los últimos años la organización ha mejorado significativamente, desde la perspectiva de la carrera internacional, matizar algunos pequeños detalles a mejorar, como, por ejemplo, la acreditación del tiempo neto en las clasificaciones y un mayor esfuerzo de atención y avituallamiento a los corredores dentro del Estadio (actualizado el 1 de enero de 2012). Asimismo, en alguna edición la recogida de bolsas tras la carrera ha sido caótica.

Para terminar, por si alguien tiene curiosidad, mi entrenamiento de esta semana (objetivo sub 36):

– Lunes: 14 km a ritmo cómodo (4’30” – 4’35”).

– Martes: 8 x 1.000 a una media de 3’37”, sin forzar al máximo, más 5 km al trote.

– Miércoles: 14 km a ritmo cómodo – medio (aproximadamente 4’25”).

– Jueves: series intensas 6 x 800 a 2’40” de media, más 6,5 km al trote.

– Viernes: 10 km a ritmo cómodo no controlado.

– Sábado: dejar el coche en Vallecas por la mañana.

P.D. A los vecinos del barrio de Vallecas: 1) agradecimiento, admiración; 2) disculpas por cualquier error (calles, sitios emblemáticos, etc.) y, sobre todo, no haber sabido expresar bien la esencia de este gran barrio.

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2 pensamientos en “San Silvestre Vallecana 2011

  1. Miguel Macías

    Wow!!! menudo tiempazo, 35.20, record personal, enhorabuena. Y con dos dias de series esa misma semana…mucha tralla. Tenias que haber bajado un poco, no?
    Saludos!!!

    Responder
    1. José Manuel González Pacheco Autor de la entrada

      Hola Miguel.

      Gracias por el comentario.

      Salió una buena carrera, me ayudaron a llevar el ritmo la gente de AD Marathon. Hice un par de días de series porque desde finales de Noviembre había bajado mucho el ritmo de entrenamientos, esa semana iba bastante bien; pero, en efecto, no es lo recomendable en condiciones normales.

      Tú la corriste, qué tal?.

      Saludos.

      Responder

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