Rock ‘n’ Roll Madrid Maratón

El próximo 22 de Abril se celebra la primera edición del Maratón de Madrid bajo esta nueva denominación y la organización de Competitor Group, grupo californiano dedicado a la organización de eventos deportivos (especialmente en USA) y con, aparentemente, bastante experiencia en la organización de carreras populares.

La nueva organización podría suponer un impulso para que el tradicional MAPOMA suba varios peldaños para acercarse a la calidad organizativa y cantidad de participantes de otras pruebas europeas e, incluso, españolas. El caso del Maratón de Barcelona, que tras la renovación de la organización, en pocos años se ha convertido en una prueba de alto nivel es un buen ejemplo a seguir.

He participado en 9 ediciones de MAPOMA entre 2001 y 2009, con una mejor marca de 3.09.02 y otras 5 marcas entre 3.10 y 3.15. Tras los 2 últimos años en que he corrido el Maratón de Londres, que coincide en fechas, vuelvo a inscribirme para correr 42 k en Madrid. De la experiencia en mis participaciones en la prueba apunto algunos puntos de mejora sobre los que debería trabajar la nueva organización:

1.- Fomentar la animación de público y atracciones en la carrera y prestar atención a los acompañantes y seguidores de los corredores.

2.- Involucrar más a la ciudad, vecinos y organismos públicos, a través de comunicación y marketing de la carrera y detalles (como, por ejemplo, el transporte público gratuito para los corredores durante el día de la prueba).

3.- Pulir aspectos organizativos como el establecimiento y control de cajones de salida por marcas y mejoras en la Feria del Corredor, guardarropa y atención en meta.

4.- Coordinar una buena cobertura mediática (retransmisión completa por televisión e Internet, presencia en informativos, etc.).

5.- Redondear la cobertura de la prueba con herramientas multimedia (aplicaciones para seguir tiempos online, por ejemplo) y una potente gestión de redes sociales.

Dejando de lado otra de las “reivindicaciones” históricas: suavizar el recorrido.

Ya está publicado y, como era de esperar, mantiene el perfil habitual de MAPOMA. En una ciudad como Madrid, dada su orografía, el tránsito de la carrera por zonas céntricas obliga a trazar numerosas subidas y bajadas. Quizá en algún momento se podría pensar en un recorrido inverso al actual (es decir, saliendo en El Retiro y acabando, cuesta abajo los 6 últimos kilómetros, en la Plaza de Colón). Supongo que habrá restricciones logísticas o de cortes de tráfico.

La carrera comienza en el Paseo de Recoletos casi a la altura de la Plaza de Colón. Los primeros 6 kilómetros son en subida, no muy pronunciada, pero prácticamente constante, salvándose un desnivel de casi 100 metros. Conviene ir a un ritmo muy tranquilo, 20 – 30 segundos el kilómetro por encima del ritmo medio previsto. Las fuerzas que se ahorran en esta parte se necesitan en el final. En cambio, una salida demasiado rápida puede cargar mucho las piernas.

La mayor parte de este arranque de 6 kilómetros en cuesta transcurre por el amplio Paseo de la Castellana, callejeando, en esta ocasión, por el lateral norte del Bernabeu para subir un tramo por Padre Damián y volver a incorporarse a la Castellana para subir a Plaza de Castilla y Mateo Inurria.

Tras dejar la Plaza de Colón, el primer kilómetro, de calentamiento, se encuentra debajo del puente de Eduardo Dato, frente al centro comercial ABC de Serrano, antiguas rotativas del diario del mismo nombre.

En esta zona es tradicional la presencia de bastante gente en el puente elevado, disfrutando de una de las vistas más espectaculares de la carrera.

El kilómetro 2 se encuentra en la zona de Nuevos Ministerios, tras dejar atrás la Plaza de Emilio Castelar y la Escuela de Ingenieros Industriales y el Museo de Ciencias Naturales, sede de una buena exposición permanente e interesantes muestras itinerantes. En este tramo hay que empezar a colocarse bien y prestar cierta atención a los setos y bordillos en las glorietas. No suele ser necesario preocuparse por Brumas en La Castellana:

Los dos siguientes kilómetros hasta el 4 transcurren por delante del lateral de los Nuevos Ministerios, el complejo Azca y el Estadio Santiago Bernabeu, sede de buen fútbol y, de vez en cuando, buena música. Springsteen, por ejemplo, ha protagonizado grandes conciertos, y está anunciada su presencia, de nuevo, este verano.

Es, en mi opinión, la parte más dura de esta subida, tanto por su mayor inclinación (ojo con el pequeño tramo por Padre Damián, por delante de Freddo Freddo, una de las mejores heladerías de Madrid), como por la tendencia a apretar el ritmo una vez pasados los dos primeros kilómetros de calentamiento.

Hay que ser prudentes y disfrutar, por supuesto, de algunos de los mejores edificios de Madrid, como la Torre BBVA de Francisco Javier Saénz de Oiza (posiblemente el mejor arquitecto español del siglo XX) y la Torre Picasso, de Minuro Yamasaki. Por cierto, como curiosidad, Yamasaki fue también autor de uno de los edificios más emblemáticos del mundo, el World Trade Center de NY.

Los dos siguientes kilómetros siguen siendo en subida. De nuevo por el Paseo de la Castellana, pasando por la extraña Plaza de Castilla (rara combinación del antiguo monumento a Calvo Sotelo, el excéntrico reciente monolito de Moneo y la dos torres inclinadas de Cajamadrid) y girando a la derecha por Mateo Inurria y, de nuevo a la derecha, por General López Pozas para dirigirse a la izquierda por Fray Bernardino Sahagún.

Aquí también hay que ser prudentes en la ligera bajada por Mateo Inurria para reservarse en el corto tramo inicial por López Pozas, con una pendiente considerable. La última de esta primera fase de la carrera. En este tramo se rodea el Parque de Plaza de Castilla, antiguas instalaciones del Canal de Isabel II y sede de interesantes exposiciones.

A partir del kilómetro 6 se puede empezar a aumentar el ritmo. Arranca con una bajada por Bernardino Sahagún, un giro a la izquierda por el prácticamente llano Paseo de la Habana y una fuerte bajada tras Mateo Inurria para girar en arco a la derecha y dirigirse a la Avenida de Burgos. En esta zona probablemente haya menos animación que en otras zonas de esta primera parte de la carrera, pero no suena a priori tan desangelada como otras alternativas que se han manejado en ediciones anteriores (Red de San Luis o Comandante Franco). Tampoco se comete el error de atravesar al otro lado de la M-30, como en la durísima edición de 2006.

Aunque no es una zona muy atractiva, es preciso señalar que en la parte inicial de este recorrido, al final del Paseo de la Habana e inicios de la Avenida de Burgos, nos encontramos con edificios singulares, como un curioso Palacete en la confluencia de Mateo Inurria (al parecer, propiedad de la ONCE) y un pequeño Convento, unos pocos metros más adelante.

Del kilómetro 8 al 11 se corre en línea recta y con pequeño desnivel a favor por la Avenida de Pío XII y Príncipe de Vergara, hasta pasado el Parque de Berlín, punto en el que se gira a la derecha para bajar por Doctor Arce hasta coger la calle Velázquez. En este tramo hay que regular en una pequeña subida en Pío XII nada más pasar el cruce con Mateo Inurria, que se compensa por la bajada por Doctor Arce. Aquí hay que empezar a marcar un ritmo alto, bajo la media prevista de la carrera. Es una zona muy favorable.

Ese giro para coger Doctor Arce se realiza en la madrileña Plaza de Cataluña, donde se encuentra La Ancha, uno de los mejores restaurantes de Madrid, a dos pasos del Auditorio Nacional, donde es un clásico su Escalope Armando (para después de la carrera, claro):

Del kilómetro 11 a aproximadamente el 13,5 ser recorre, girando a la derecha, el tramo de las calles Joaquín Costa y Raimundo Fernández Villaverde, pasando por delante de la zona comercial de Azca, El Corte Inglés y el nuevo edificio que reemplaza a la torre Windsor, destruida por el incendio y sede de la antigua (también tristemente desaparecida debido al Caso Enron) Arthur Andersen.

Aunque la altimetría oficial de la carrera no lo refleja claramente, este tramo tiene una parte inicial (Joaquín Costa) en claro descenso y otra final (mitad de Raimundo Fernández Villaverde hasta Cuatro Caminos) en ligera subida.

La llegada a la glorieta de Cuatro Caminos, ya después de casi una hora de carrera, es muy animada, congregando numeroso público de una zona que, por su cercanía a la Dehesa de la Villa, uno de los mejores entornos de Madrid para correr, suele concentrar público runner y numerosos familiares y amigos de los corredores.

A continuación, un tramo muy agradable, ya metidos en carrera, entre el 13,5 y el 14,5, en el que se baja Bravo Murillo desde Cuatro Caminos hasta Canal, donde se gira para atacar Islas Filipinas, por delante del Parque de Santander, con su circuito de running, y el mítico Vallehermoso, y seguir bajando hacia la calle Guzmán el Bueno. En esta zona es recomendable apretar el ritmo, favorecidos por la bajada.

A la derecha de la confluencia de Islas Filipinas con Guzmán el Bueno se deja una de las más conocidas Delegaciones de Hacienda de Madrid, que bien podría haber sido sede de la trama de una de las mejores novelas que he leído en los últimos meses, “El Rey Pálido”, del desaparecido David Foster Wallace. Una magnífica historia acerca de la monotonía y el aburrimiento en nuestra sociedad actual, muy bien escrita. Novela superior, en mi opinión, a la más aclamada “Freedom” del que fue amigo de DFW, Johnattan Franzen.

La bajada por Guzmán el Bueno esta llena de sabor a barrio, zona cercana a Universidades, calles pequeñas. Poco público por esta calle y por la siguiente, Alberto Aguilera, que se recorre hasta la glorieta de Bilbao. Tramo completamente llano, con anchas aceras, para seguir manteniendo el ritmo alto.

Por cierto, en la prolongación de Alberto Aguilera más allá del giro de la glorieta, ya en la calle Génova, se encuentra uno de los mejores establecimientos de la cadena de restauración madrileña Mallorca, recientemente renovado. Muy recomendable, al igual que cualquiera de los otros de la cadena, para las comidas o cenas informales antes de la carrera.

Y justo enfrente, una de las mejores librerías de Madrid, Pasajes. Especialmente interesante su sección en literatura en lengua extranjera, una de las mejores de Madrid.

A pesar de los avances tecnológicos que permiten el acceso inmediato a librerías digitales, sigue siendo un placer dar un paseo por estas librerías y dejarse aconsejar. La última adquisición, entre los Librarian Choices, esta joya absolutamente maravillosa, para jóvenes y adultos:

Entre el kilómetro 16,5 en la glorieta de Bilbao hasta el 20 de la Plaza de España transcurre el mejor tramo del Maratón, en mi opinión. Primero se baja por la estrecha calle de Fuencarral, zona tradicional de esta carrera, en la que históricamente sonaba el “Carros de Fuego” desde uno de los balcones de las pequeñas y modestas viviendas de esta calle.

El recorrido por esta calle, en ligera bajada, se disfruta aún más gracias a la modernización de la zona, que se ha convertido en peatonal en su última parte previa a la Gran Vía. Zona de moda, con comercios, tiendas y restaurantes cool. Aquí, en un breve espacio, se pasa por delante de Camper, Kiehls, Muji, Tiger, Levi’s, Adidas, el Mercado de Fuencarral y otras numerosas tiendas de cierta calidad.

Un poco antes, habremos pasado, en esta misma calle Fuencarral, por la Plazuela de Antonio Vega, dedicada al músico madrileño, en una zona clave de La Movida madrileña.

También sale a Fuencarral la calle Espíritu Santo, donde tristemente desapareció el otro gran genio de la música pop madrileña de los años 80 y 90, Enrique Urquijo.

Al final de la calle Fuencarral se gira a la derecha para coger la Gran Vía hasta la Plaza de Callao. Tramo monumental, con una ancha avenida. En ligera subida en su primer tramo para luego empezar a descender por el inicio de Preciados, entre los colosos comerciales de la FnacEl Corte Inglés. Y enfrente, el edificio del famoso cartel de Schweppes, inmortalizado, entre otras, por la magnífica película de Alex de la Iglesia, “El Día de la Bestia”:

Ojo con el pavimento en esta zona, especialmente si llueve. Se pasa del relativamente cómodo asfalto a baldosas de piedra, duras y potencialmente resbaladizas. No obstante, el atractivo de la zona, y la más que presumible presencia de público, compensa el efecto.

Y, especialmente, el punto en que la carrera, pasado el kilómetro 18 desemboca en el centro de Madrid y España, la Puerta del Sol.

Lógicamente, el punto de mayor afluencia de público a la carrera, y de mayor animación. Espectacular y para disfrutar. Dado el kilometraje, es un punto en el que, además, se suele ir muy rápido. No pasarse mucho, llevados por la euforia. Ni caer enamorados de la moda juvenil al pasar por aquí, como estos otros iconos de la buena música pop de los 80:

Tras la Puerta del Sol, aproximadamente un kilómetro por la calle Mayor, dejando a la izquierda la Plaza Mayor y el renovado espectacular Mercado de San Miguel, lugar espectacular para tomar unas buenas tapas la mañana previa o posterior a la carrera (pronto, la afluencia en horas puntas es masiva).

La parte inicial de la calle Mayor es llana, con algunos ligeramente desagradables badenes (de nuevo, especialmente si llueve) y una segunda parte, pasada la Plaza de la Villa, en ligero descenso.

En ese punto se gira a la derecha por Bailén, dejando a la izquierda el Viaducto. El tramo por Bailén delante del Palacio Real y del Teatro Real es espectacular. De nuevo, probable asistencia masiva de público. Y de nuevo, también, ojo con el pavimento de piedra. Aquí se empieza a notar una cierta dureza, dada la parte de la carrera ya superada.

A dos pasos de este tramo, otro de los restaurantes típicos recomendables de Madrid, El Buey, en su sede de la Plaza de la Marina Española (frente al Senado). Aunque es algo mejor su local de General Pardiñas, este también comparte su entorno típico, agradable, familiar, servicio extraordinariamente amable, buenos productos y precios razonables.

Y aquí comienza la dura segunda parte de la carrera. Para empezar, el kilómetro 20 hasta la Media Maratón transcurre por la calle Ferraz, empezando por una fuerte subida en sus inicios. Por aquí se pasa, entre otros, por delante del famoso restaurante Cuenllas (recomendable para los aficionados al buen vino, caro) y la sede del PSOE, ahora en renovación (el partido, no el edificio). Por cierto, curiosa foto del runner Rubacalba:

Al final de esta calle se encuentra el paso por el 21,097, que, razonablemente, se debe hacer en un tiempo entre 2 – 4 minutos inferior al previsto para la segunda parte de la carrera. Para el objetivo de bajar de 3 horas es necesario, en mi opinión, pasar por aquí por debajo de 1.27.

Nada más pasar la Media Maratón se gira hacia la derecha y se serpentea por el Parque del Oeste por la parte del Paseo de Moret, lugar de una de las tradicionales carreras del verano en Madrid, los 10 k de San Antonio de La Florida. En este Parque se baja la última gran cuesta de la carrera. A partir de aquí, prácticamente todo llano o en subida. No olvidar este detalle, y recuperar fuerzas en la bajada, aunque el tiempo de la Media no haya sido el previsto.

A continuación se gira a la izquierda para coger la Avenida de Valladolid, pasando por delante de la Clínica Moncloa y la famosa Casa Mingo (pollos asados y sidra, al lado de la Ermita de San Antonio de La Florida).

Este tramo es una parte del Ramal de la Senda Real GR-124 que une la Dehesa de la Villa con la Estación de Príncipe Pío. Excelente ruta para correr, que incluso puede unirse en su parte final con la Casa de Campo. Para los interesados, en este otro post enlazado se describe esta ruta de la Senda Real.

Uno de los tramos más desagradables de la carrera, prácticamente sin público, corriendo pegados a los coches y, probablemente, empezando a notar cansancio en las piernas. Es mejor ir con calma, y, si se puede, empezar a pensar en entrar en un grupo de corredores para mantener el ritmo.

En el kilómetro 25 se llega a Príncipe Pío y se gira a la derecha para entrar en la Casa de Campo, a través de un tramo que desconozco pero que, probablemente, utilizará parte de las nuevas construcciones de Madrid Río, zona también interesante para correr por Madrid.

La Casa de Campo es lugar de cita de los runners madrileños, pulmón verde de la ciudad, etc.. Pero un auténtico martirio en el Maratón de Madrid. Son 7 kilómetros desangelados y duros.

Eso sí, las vistas desde el Cerro de Garabitas (que afortunadamente no se sube) son de las mejores para disfrutar del Cielo de Madrid:

En mi opinión, aquí se juega la marca. La primera parte hasta el kilómetro 29 al final del Paseo de los Castaños es intrínsecamente dura por ser en ligera subida y prácticamente sin animación. La segunda parte también lo es, aun teniendo algún pequeño tramo en ligera bajada, por la acumulación de kilómetros. El final en las inmediaciones de la estación de Metro de Lago suele estar muy concurrido de público, lo cual es de agradecer dado que el giro a la derecha de salida hacia el Paseo de Extremadura arranca con una cuesta corta pero muy empinada.

Y aquí se deja la Casa de Campo, en la que, como bien decían Los Refrescos, no hay playa.

Una vez en el Paseo de Extremadura, una pequeña bajada para llegar al Paseo de la Ermita del Santo, paralelo al Río Manzanares. De nuevo zona bastante desangelada. Pasamos por delante del Centro Comercial de la Ermita del Santo, con su peculiar estilo (y denominación) Art – Decó.

Lugar donde, y esto no es muy conocido, tuvo lugar, hace ya unos cuantos años, el único concierto del bostoniano James Taylor en Madrid.

Al final del Paseo de la Ermita, el kilómetro 34, con su giro a la izquierda para coger el Puente y vislumbrar el Calderón. Zona entrañable, pero es difícil que incluso los runners Atléticos disfruten el momento. La paliza en las piernas llegados a este punto es espectacular y es probable que vayamos un poco aislados en carrera. Y, por supuesto, con poco público.

También sede de buenos conciertos, como este mítico pasado por agua de los Rolling Stones en 1982 (disculpas por la calidad):

Afortunadamente, llegados a este punto, desde hace varios años no se sube por el Paseo de los Pontones, sino que se gira a la izquierda para callejear hacia la calle Segovia.

Tramo feo, calles pequeñas, sin público. Hay que tener paciencia y, de nuevo, no malgastar fuerzas, incluso si vamos mal de tiempo, dado que el giro a la derecha en la mencionada calle Segovia lleva a un tramo “rompedor”. Corto, en paralelo al Parque de Atenas, vislumbrando a lo lejos, el Viaducto, pero muy empinado.

Estamos llegando al kilómetro 36. Aquí, dada la dureza, y teniendo en cuenta lo que queda, es recomendable empezar a pensar “en inverso”. Es decir, contar con que nos quedan unos 6 kilómetros y, mentalmente, ir descontándolos, estimando un ritmo por kilómetro 20 – 30 segundos más lento que la media prevista para la carrera (probablemente consigamos hacerlo más rápido, lo que dará moral).

Y esos 6 últimos kilómetros, en subida permanente. Paseo Imperial en subida ligera pero constante, dejando a la derecha los solares de la antigua fábrica de cervezas Mahou. Cuyos spots son mejores que los de Estrella Damm, ¿o no?:

En cualquier caso, la cerveza Mahou es mejor que la Estrella Damm.

A continuación, cogiendo algún tramo por el Pasillo Verde llano o, incluso, en ligera bajada, falsos llanos. Pero volviendo a subir de forma constante por las amplias calles del Paseo de las Acacias y la Ronda de Valencia.

Se hace eterno, son rectas largas en las que se ve la perspectiva de los cientos de metros que quedan por delante. Hay que reservar bastante al principio para poder acometer este tramo en buenas condiciones. La ventaja es que aquí hay mucha más afluencia de público. El paisaje y edificios, no obstante, no son demasiados atractivos, salvo por el último tramo, llegando a Atocha, dejando a ambos lados de la calle el Circo Price y la Casa Encendida.

Y llegando a Atocha, por supuesto, el Museo Reina Sofía. En un día como hoy en que se lamenta la pérdida del gran artista Antoni Tapies, una de sus visitas a este museo.

Los runners madrileños, llegados aquí, pensamos en un momento más agradable: la salida de uno de los mejores 10 k populares de la ciudad, el Trofeo San Lorenzo de Lavapiés. Y un entrañable barrio, donde vive uno de los mejores cantantes de Madrid:

Y llegados a Atocha, un remate extraordinariamente duro. Paso por delante de la Estación del AVE y del Monumento del 11-M y giro a la izquierda para coger la calle Alfonso XII. Se pasa por delante del lugar en que el gran Tony Leblanc perpetúa el timo de la estampita en “El Día de los Tramposos”:

Un tramo inicial muy empinado hasta la puerta de entrada del Ángel Caído de El Retiro y luego una subida ligera pero constante hasta la Puerta de Alcalá. Subidas, especialmente la primera, que no se perciben bien en la altimetría oficial. Aquí hay que echar el resto para finalmente girar a la derecha por O’Donnell y subir (sí, de nuevo subir) un pequeño tramo de calle hasta la entrada de El Retiro enfrente a las Escuelas Aguirre y entrar en Paseo de Coches.

Llegados aquí, ya está prácticamente hecho: menos de un kilómetro y, en esta ocasión sí, en ligera bajada, para llegar la meta de los 42,095.

Y esperar que no haga calor. Porque hacia las 12, en El Retiro, puede arder Madrid, como dice el también runner Mikel Erentxun.

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23 pensamientos en “Rock ‘n’ Roll Madrid Maratón

  1. Alfonso

    Ole, así da gusto, me evito hacer el recorrido en bici y me apunto unos cuanto sitios para alternar. Enhorabuena

    Responder
  2. Juan

    Perfectamente detallado en cuanto al recorrido y a las sensaciones. Es mi cuarto Mapoma y he experimentado exactamente lo que cuentas. Me has traído todos los kilómetros con todos los recuerdos. Ánimo y muchas fuerzas.

    Responder
  3. dabit

    Sólo puedo quitarme el sombrero ante este magnífico artículo que, a pesar de su longitud, es la mar de entretenido. Madrid la tengo marcada con una X para el año que viene que se podrá combinar mejor con Barcelona.

    Un saludo y gran blog!

    Responder
    1. José Manuel González Pacheco Autor de la entrada

      Hola David. Muchas gracias por el comentario, me alegro te haya gustado y pueda servir de ayuda para correr aquí el año que viene. A ver si con la nueva organización Mapoma da un salto, como ha hecho Barcelona, que este año creo que se ha salido. Saludos.

      Responder
  4. Javier

    Cada vez tengo, mas ganas de correrla, este año no, pero para el siguiente a lo mejor, llevo tres medias y me empieza a picar el gusanillo de la entera. Me ayudó mucho en el media de Madrid tus comentarios, muchas gracias, me dieron fuerza cuando la necesitaba y mejoré mi marca mas de lo previsto.

    Responder
  5. Javier R

    Hola,

    ¡Muchas gracias por tan valiosa información! Mi única experiencia compitiendo en Madrid es el medio maratón hace un par de años.
    Tengo alguna pregunta:
    ¿Hay alguna subida con más porcentaje que el tramo que va de Atocha a la puerta del Angel Caído?
    Si la carrera terminase en el K26 (claramente por debajo en metros) ¿Crees que sería más rápida que una carrera llana?
    ¿Y si terminase en el 34?
    Veo que en el K32 empieza un descenso de 2K que puede ir muy bien ¿Es tan color de rosa como lo veo?
    Por último, corriendo con la misma intensidad/estado de forma de 3 horas en un maratón llano, ¿Cuantos minutos crees que puede penalizar Madrid?

    Muchas gracias y un saludo,

    Javi

    Responder
    1. José Manuel González Pacheco Autor de la entrada

      Hola Javier. Gracias por el comentario. Me alegro sirviera de ayuda el post. En cuanto a las preguntas, casi merecen otro post :-). Te comento: 1. Subidas: yo creo que con igual o superior pendiente a la de Alfonso XII están el pequeño tramo en Pío XII tras el cruce con Caídos de la División Azul (donde esta el k 10 de la Media), otro corto en la desviación de Príncipe de Vergara a Serrano (delante del hotel), por supuesto el inicio de Ferraz pasada Plaza de España en el k 20 (ojo con este), la salida del túnel para entrar en la Casa de Campo pasado el k 25 (corto pero muy duro), el de salida de la Casa de Campo para llegar al k 32 (horroroso) y el de la calle Segovia llegando al k 36 (largo, empinado, el peor de todos). A partir de este último la subida es constante pero menos empinada; 2. En el k 32 (Avenida de Portugal) hay una bajada que sirve para recuperar de la subida de la salida de la Casa de Campo y para descansar para el final (hay que hacerla despacio), yo creo que es casi un “espejismo”; 3. Los dos recorridos con final que comentas son, en mi opinión, más duros y lentos que una llana, aunque el punto final este más bajo que el inicial. Yo creo que lo que se pierde en las subidas no se recupera en las bajadas, al margen del cansancio muscular acumulado. Como referencia, cuando he hecho San Silvestre (final por debajo de salida, pero con muchas cuestas) y Trofeo Paris (casi llano), me ha salido mejor la segunda. Pero es un tema a estudiar. Y 4. Penalizaciones: es subjetivo, pero, respecto a los que he corrido, yo estimo 5 – 6 minutos vs uno perfectamente llano (Berlín), 3 – 4 vs uno bueno algo más “durillo” (Londres) y 2 – 3 vs uno intermedio (Barcelona). Creo que es todo, espero que te ayude!. Un abrazo y suerte.

      Responder
      1. Javier R

        ¡Muchas gracias!¡Perfecto! Me lo estudiaré con detalle. Va bien saber lo que te vas a encontrar para preparar a la mente. El día antes del medio maratón me fui a ver la cuesta del Angel Caído y me fue muy bien. Las sorpresas mejor para mi cumpleaños.
        La realidad es que me gustan las cuestas, por eso tenía tantas ganas de ir al maratón de Madrid.

        Un saludo,

  6. Ana

    Genial, es estupenda la crónica.
    Ahora solo hay q correrla pasado mañana y yo estoy nerviosísima.
    Es mi primer Maraton,
    Me ha ayudado tanto detalle, como bien dices, habrá q dosificarse pero lo de rondar las 3 horas, lo veo aun muy lejano. Ya serán 5 y contenta.
    Gracias
    Ana

    Responder
  7. Tomás

    Enhorabuena por el reportaje. Ha sido un placer leerlo con la banda sonora que has elegido. Cuando corra mañana el maratón, recordaré los detalles que has anotado. Curiosamente, trabajo en el edificio en el que has trasladado imaginariamente la sede de “EL REY PÁLIDO”, así que espero que la novela sea buena porque me la he apuntado en mi lista de futuras lecturas.

    Por la Avenida de Valladolid, seguiré tu consejo y me buscaré un grupo de amigüitos que vayan a mi ritmo para encarar la segunda parte de la carrera.

    Gracias por el post.

    PD. Completamente de acuerdo: mucho mejor el anuncio de MAHOU que el de ESTRELLA DAMM.

    Responder
  8. Javier R

    Bueno, ya terminó todo.

    El maratón de Madrid me ha robado el corazón.

    El paso por la puerta del Sol me quedará para siempre, como la cuesta de la salida de la casa de campo, que no sabes si quieres que se termine o que dure para siempre, o el paso por el Calderón. La entrada en el retiro es simplemente brutal, ahí si que claramente quieres que no se termine nunca.

    Es el único maratón en el que he pensado en abandonar y el único en el que he llegado a la meta con ganas de seguir corriendo. Una montaña rusa de sensacionese en la que puedes tocar el cielo y el infierno en el mismo segundo.

    ¡Gracias por tu ayuda!¡Volveré!

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