Maratón de Nueva York 2013

El pasado domingo tres de Noviembre se celebró una nueva edición del Maratón de Nueva York, tras la cancelación de la de 2012. Tomaron la salida 50.740 corredores y terminaron la carrera 50.304 (un 99%).

El resumen de mis sensaciones como participante se encuentra en el tuit que escribí a primera hora de la tarde, tras la carrera: “Con el primer #INGNYCM, ya son veinte. Pero este es EL Maratón. Espectacular”.

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Tras correr varios maratones en Madrid, Barcelona, Londres y Berlín, mi impresión es que el de Nueva York es especial, y su calidad y atractivo muy superiores. Objetivamente es mejor en muchos aspectos (ambiente y organización, principalmente), y también complicado en otros (recorrido y logística). Pero, en su conjunto, implica una experiencia superior a la de cualquier otra carrera de las noventa y siete en que he participado.

La ciudad se vuelca con su Maratón y ofrece espectaculares sensaciones e imágenes antes, durante y después de la carrera. Hasta el Empire State homenajea al Maratón la noche anterior, con sus colores.

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En este post describiré las principales características del recorrido, el ambiente, la organización y logística de la carrera y otros aspectos relacionados con este Maratón en su edición de 2013. Se incluyen unas cuántas fotografías que, salvo mención en contrario, son producto de elaboración propia.

Recorrido

El perfil de la carrera es complicado en comparación con, por ejemplo, los maratones de Berlín y Londres. Entre los que puedo comparar es también más difícil que el de Barcelona y se encuentra cerca de la dureza del Maratón de Madrid.

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Comienza con casi cuatro kilómetros en el Puente de Verrazano, en Staten Island (la zona más afectada en 2012 por el huracán Sandy), de los que la primera mitad es una subida bastante pronunciada. Con la emoción de los largos momentos previos, el fondo físico de los muchos kilómetros entrenados y el ambiente alrededor (corredores, panorámica del skyline de Nueva York a la izquierda, helicópteros, barcos, etc.) se tiende a correr rápido. No estando acostumbrados a este tipo de puentes, de gran longitud y pendientes, creo que se puede no valorar adecuadamente su dureza. Estimo que del recorrido total, casi un veinte por ciento transcurre por puentes y similares.

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Fotografía de @NYonAir

Hasta casi la mitad del Maratón, la carrera discurre por el barrio de Brooklyn. Se caracteriza por sus largas rectas (sobre todo, Bay Ridge Avenue), con ligeras pendientes de subida y bajada y bonitas perspectivas. Un tramo más empinado se encuentra a partir del kilómetro doce, transcurriendo por la animada Lafayette Avenue.

Fotografía de http://www.nyrr.org

En esta parte del recorrido prácticamente no hay giros, siendo el más relevante el que lleva de la citada Lafayette a la larguísima Bedford Avenue.

Fotografía de http://www.nyrr.org

La milla trece se encuentra casi en la frontera entre este barrio y el de Queens, por el que discurre una pequeña parte de la carrera.

Es una parte del recorrido sin demasiadas cuestas hasta la llegada, aproximadamente en el kilómetro veinticuatro, del puente de Queensboro sobre el East River, que marca el paso desde este barrio a Manhattan. Es uno de los puntos de más dureza de la carrera, dado que nos volvemos a encontrar con un largo puente y, de nuevo, una considerable pendiente, tanto de entrada desde Queens, como de salida, en una cuesta abajo importante, hasta enlazar con First Avenue, ya en Manhattan. Este es el puente de una de las escenas más conocidas de la película “Manhattan”, de Woody Allen.

El siguiente tramo, por dicha Primera Avenida, es una larga recta que atraviesa todo el barrio de Manhattan hasta el Bronx. Combina fragmentos llanos con subidas tendidas y alguna ligera bajada, que sirve de recuperación. Es una parte de la carrera que se hace dura, dada la acumulación de kilómetros en las piernas. Se compensa por el fenomenal ambiente en las calles, que, como en otros tramos, anima a intentar correr a ritmos rápidos.

La parte final de la avenida, y enlace con el quinto barrio, el Bronx, es un corto pero muy empinado puente (Willis Bridge). El recorrido por el Bronx es reducido, se callejea un poco y no incorpora subidas y bajadas importantes.

Fotografía de http://www.nyrr.org

Por último, en la vuelta a Manhattan por Fifth Avenue aparecen unas inesperadas cuestas de “última hora”. Especialmente una larga recta de más de un kilómetro previa a la entrada a Central Park. A su vez, el final en el parque, junto con el tramo por 59th Street previo a los últimos quinientos metros, es una sucesión de subidas y bajadas que confieren al recorrido un grado adicional de dificultad.

Fotografía de http://www.nyrr.org

La referencia de mis tiempos de paso de cada parte es de poco más de 1.27 en la primera media y casi 1.36 en la segunda, con unos cinco últimos kilómetros en ritmos de casi cinco minutos el kilómetro, muy por encima de la media de cuatro minutos y veinte segundos cada kilómetro del total del Maratón. Es un ritmo no habitual. Al no estar seguro de poder terminar la carrera debido a la lesión, corrí más rápido de lo razonable la primera parte, para disfrutar ante un posible abandono (el punto seleccionado para ello, afortunadamente no utilizado, era la entrada a Manhattan por First Avenue en, aproximadamente, el kilómetro veintiséis).

Para un mejor balance, es conveniente reservar fuerzas en la primera mitad. En el entorno de la marca en tres horas, pienso que lo razonable es atravesar la media, como mucho, entre 1.28 y 1.29 para reservar fuerzas e intentar una segunda media entre 1.31 y 1.32. Los tramos en que creo que corrí más rápido de lo aconsejable fueron el puente de Verrazano, Lafayette Avenue, la primera parte del puente de Queensboro y el tramo intermedio de First Avenue.

Como resumen de los puntos fuertes del recorrido, los siguientes:

  1. Anchas avenidas.
  2. Escasas curvas (la más pronunciada, la de entrada desde Queensboro Bridge a First Avenue).
  3. Buen porcentaje de tramos llanos largos (Queens, Bronx, parte de First Avenue, etc.).
  4. Gran visibilidad de perspectivas de kilómetros de carrera (Bay Ridge Avenue, First Avenue, etc.).
  5. Pavimento en, relativamente, buen estado, aunque con las lógicas inclinaciones en los lados de las aceras. Unos días después del Maratón coincidí con el gran atleta Chema Martínez, que, en la agradable conversación que mantuvimos, me comentó sus percepciones acerca de la diferencia de tacto de pisada del asfalto de Nueva York en comparación con el de otras ciudades.
  6. Presencia de numerosa animación de público en las zonas más duras (con excepción de los puentes).

Y la relación de sus principales dificultades:

  1. Largos puentes con pronunciadas pendientes (Verrazano y Queensboro, principalmente).
  2. Duras cuestas en tramos clave de la carrera: entrada en Queens (media maratón), entrada en el Bronx (cerca del kilómetro treinta) y, sobre todo, en el tramo final de Fifth Avenue antes de la entrada en Central Park, interior de este y fragmento previo al final por 59th Street.
  3. Alguna bajada muy pronunciada, con impacto muscular (salida del puente de Queensboro y algún tramo en Central Park).
  4. Los (inevitables) charcos de agua y bebidas isotónicas en los avituallamientos.

Ambiente

Es el principal activo de este maratón. Extraordinario e impactante; a veces, emotivo. Prácticamente todo el recorrido está repleto de gente animando en las aceras. En algunos tramos de Brooklyn y, sobre todo, en First Avenue y Central Park en Manhattan, pude contar cuatro y cinco filas de público animando en un mismo espacio tras las vallas. Sin comparación con otros maratones.

Las zonas en las que percibí una mayor animación de público fueron, por este orden, las siguientes:

  1. Entrada en Manhattan desde Queensboro Bridge y primeros tramos de First Avenue. En esta zona, desde la rampa de salida del puente ya se combina el ruido de las zapatillas de los corredores, amplificadas por la acústica de la construcción (se corre por el carril inferior), junto con el de la muchedumbre que ya está animando en Manhattan.
  2. Lafayette Avenue, en Brooklyn. Precioso barrio, con muchos de sus residentes animando. Allí se encontraba, en manos de una joven, la mejor pancarta del recorrido: “Pain is Temporary, Pride is Forever”. Y fue curioso el contraste con la entrada en Bedford Avenue y el recorrido por el barrio judío de Brooklyn.
  3. Central Park y último tramo de Fifth Avenue. Por la dureza de la carrera, no se llega a disfrutar pero, sin duda, es un importante apoyo final.
  4. Bay Ridge Avenue y algunos otros tramos de Brooklyn. Es el barrio en que más kilómetros se corre y, en general, la presencia de público es abrumadora.

Por su parte, las zonas con menor afluencia relativa de público fueron la mayor parte de los barrios de Queens y el Bronx. Asimismo, es llamativa la obligada ausencia de público en los puentes, dada la afluencia en el resto del recorrido.

Numerosas pancartas durante el recorrido. Además de la ya citada, algunas otras originales:

(Fuente: http://www.buzzfeed.com/mrloganrhoades/the-35-best-signs-from-the-nyc-marathon?s=mobile)

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Junto con la animación del público, la de las bandas de música. Por una parte, las oficiales, aproximadamente cada cinco kilómetros, patrocinadas por United Airlines. Todas excelentes.

Y, algunas aún mejores, las espontáneas de aficionados en muchas partes del recorrido. Especialmente importantes, de nuevo, en Brooklyn. De todo tipo de géneros: rock, heavy, rap, salsa, latinas, irlandesas, militares, coros militares y civiles, jazz, etc. No recuerdo muchas de las canciones que sonaron en el recorrido, pero incluyo una pequeña selección de las que me llamaron la atención.

“New York, New York”, de Frank Sinatra. En la salida, en el Puente de Verrazano. Momento espectacular y muy emotivo.

“Eye of the Tiger”, Survivor. Una de las muchas canciones motivadoras en Brooklyn.

“One”, de U2. En el inicio de First Avenue. Una de las varias excelentes canciones de este grupo que amenizaron el recorrido.

“Don’t Stop Believing”, de Journey. En la frontera entre Manhattan y el Bronx, ya que no se corre por New Jersey.

“Can’t Hold Us”, de Macklemore y Ryan Lewis. En el Bronx. Una de las mejores canciones de este año 2013 y perfecta para animar esos duros kilómetros.

Y, claro, la que no puede faltar. Sonó “Born to Run”, de Springsteen.

Fuera del perfil musical de este blog quedan canciones latinas, coros, bandas de música irlandesa, etc., que aportaron mucho colorido y animación. Y, sobre todo, con unos niveles de ejecución excepcional por parte de grupos e interpretes aficionados.

Como curiosidad, un vídeo del artista local y “Youtuber” @caseyneistat recogiendo escenas de la carrera y del evento musical Youtube Music Awards, que se celebraba también en Nueva York ese mismo día. Casualidad que el tiempo de este corredor coincide casi con el mío y que aparezco entrando en meta en el minuto 02:35 del clip.

Otra mención a otro de los grandes activos del ambiente de este Maratón: las vistas y panorámicas durante la carrera. Las más espectaculares, son, en mi opinión, las siguientes:

  1. El skyline de la zona baja de Manhattan a la izquierda desde el puente de Queensboro.
  2. La vista lateral de dicho puente desde First Avenue tras el giro a su salida.
  3. El río y el skyline a la izquierda desde los primeros kilómetros del puente de Verrazano, con el espectáculo de helicópteros (policía, televisión, etc.) y barcos alrededor.
  4. La perspectiva, durante varios kilómetros de subida, del Williamsburgh Savings Bank Building en Boerum Hill, al final de la larga cuesta de Bay Ridge de Brooklyn..
  5. Las casas bajas de todo el trayecto por Lafayette Street, con tanto público animando, casi salidos de las novelas de Jonathan Lethem.
  6. La larga perspectiva de First Avenue desde sus primeros metros.
  7. El lateral de Fifth Avenue, entrada e interior de Central Park (a pesar de los “agónicos” últimos kilómetros).
  8. En general, las perspectivas de corredores delante y detrás en las largas rectas del recorrido y en sus dos principales puentes.

Organización y Logística

La organización de la carrera es otra de las grandes diferencias de este Maratón.

Tras el gran nivel de los organizadores de los maratones de Londres y Berlín (e, incluso, Barcelona), el listón es alto. Pero, comparativamente, el Maratón de Nueva York se encuentra también en un estadio superior en este aspecto. Las excelencias de la organización son muchas:

  1. Magnífica feria del corredor, con una recogida de dorsales rápida y eficaz, a pesar de las lógicas medidas de seguridad (reforzadas tras los desgraciados acontecimientos del Maratón de Boston de este año).
  2. Muy buena bolsa del corredor, con una excelente y bonita camiseta técnica conmemorativa.
  3. Instrucciones claras y precisas sobre todos los aspectos logísticos (recogida en autobuses, zonas de salida, horarios, etc.). Solo faltan algunos planos más detallados del recorrido en papel (con kilometraje, en lugar de millas, y altimetría) que, entiendo, no están disponibles principalmente por motivos de seguridad.
  4. Eficiente trasporte desde la ciudad a Staten Island la mañana (madrugada) del Maratón. Con una flota casi infinita de autobuses.
  5. Rápidas medidas de seguridad en la entrada en Staten Island (inspección de bolsas y cacheos). Y gran amabilidad de las fuerzas de seguridad (otro de los denominadores comunes de todo el desarrollo de este Maratón).
  6. Clara indicación de las entradas y horarios de los numerosos corrales de salida y olas.
  7. Interesante ceremonia de apertura y pistoletazo de salida, con la presencia de la directora del Maratón, el alcalde de Nueva York y algunas otras autoridades. Junto a una banda militar, que interpreta el himno nacional, y una retransmisión notable de la entrada de los corredores de élite, a algunos de los cuales se entrevista en directo.
  8. Abrumadora cantidad de urinarios portátiles, bien equipados (como anécdota, se recuerda periódicamente por megafonía el derecho de la organización a descalificar a los corredores que orinen fuera de dichas instalaciones).
  9. Megafonía casi permanente, en varios idiomas (entre ellos, el castellano), en la zona de salida en los momentos previos.
  10. Abundante catering previo a la salida: café, té, leche caliente, agua, bollos, frutos secos, bagels (excelentes), rosquillas, etc. Un único inconveniente, la mala calidad del café.
  11. Perfecta indicación de los puntos de paso (kilómetros y, sobre todo, millas).
  12. Adecuado control del público durante el recorrido, en las zonas habilitadas (facilitado por el respeto general de los espectadores hacia los corredores y una clara urbanidad).
  13. Avituallamientos abundantes y bien organizados. Sucesivamente, bebidas isotónicas y agua mineral (en vasos de cartón).
  14. Tal como se ha indicado, excelente animación musical oficial.
  15. Protección de todo el recorrido: ni un solo espectador se cruzó en el camino, no se vislumbró ni de lejos ningún vehículo no oficial de la organización.
  16. Perfectas indicaciones tras la llegada, con un abundante número de personas repartiendo bolsas, medallas y prestando atención a los corredores. La mayoría, repartiendo felicitaciones a todos los corredores, en algunos casos en sus idiomas.
  17. Buena bolsa de avituallamiento posterior, junto con una perfecta atención post-carrera: plástico en los primeros metros tras la llegada y un magnífico poncho forrado (re-utilizable) en los últimos metros de la salida.
  18. Listado de resultados rápido, detallado y claro, accesible por Internet de forma inmediata y con información relevante (tiempos de paso, filtro por nacionalidades, etc.).

El único aspecto notable pero mejorable es, en mi opinión, la gestión en web y redes sociales del Maratón. El site oficial es algo confuso y la gestión de los perfiles discutible, tanto en los previos como en los momentos posteriores. La confirmación de la inscripción previa a la carrera es complicada de encontrar, y casi imposible de localizar en iOS. No obstante, la dimensión de este Maratón y la búsqueda de información a través de Internet en estos días se ilustran en el espectacular dato de los casi dos millones y medio de páginas vistas en el site oficial durante el día de la prueba. No puedo opinar directamente de la aplicación móvil de seguimiento de corredores en directo, de la que me han comentado maravillas.

El “diez” que merece la organización compensa, en mi opinión, las dificultades logísticas intrínsecas a esta prueba. Es preciso asimilarlas, conocerlas e intentar adaptarse a ellas. Condicionan, a mi modo de ver, y junto a la dificultad del recorrido, la posibilidad de una buena marca. Esas dificultades logísticas son muchas:

  1. El “madrugón” del día de la carrera (04:00 – 04:30) para subir a los autobuses en Manhattan (a las 05:30) y la llegada a la base militar de Staten Island contigua a la salida antes de las 06:30. Es decir, más de tres horas antes del inicio de la carrera a las 09:40 (en mi caso).
  2. En esta edición, el intenso frío en dicha base en las horas previas a la salida. A pesar de prever la circunstancia y acudir con un buen número de camisetas y una sudadera superpuestas, para ir arrojando antes o tras la salida, se echó de menos algo más de abrigo. Algunos corredores más experimentados en esta prueba acuden a la salida con sacos de dormir, mantas, abrigos acolchados, pijamas (!), etc.
  3. El cambio de costumbre en el desayuno. Por experiencia, influye en estómagos “delicados”. El café y bagels previos a la salida son necesarios (desayuno previo precario, tres horas de espera, frío, etc.), pero alteran la dieta habitual previa a estas carreras.
  4. En el caso de los corredores extranjeros, un largo viaje en la mayoría. Desde mi salida de casa en Madrid hasta la llegada al hotel en 38th Street en Manhattan transcurrieron casi dieciséis horas y media (incluyendo una exótica e inesperada escala en Terranova, Canadá).
  5. El jet lag derivado del cambio horario y el escaso tiempo de adaptación (en mi caso, con la llegada a Nueva York el viernes por la tarde y la salida el lunes posterior al Maratón, también por la tarde).
  6. El largo trayecto desde la salida de Central Park tras la llegada (en la parte alta del Parque) hasta el metro (el más cercano, en 72th Street) o los hoteles de Manhattan.

Referencias

Para que los interesados puedan realizar comparativos si tienen intención de participar en el futuro.

Acabé la carrera con una marca exacta de 03:03:00, con una media de siete minutos exactos por milla. En un puesto en la clasificación entre los 1.000 primeros de la general de entre más de 50.000 “finishers” (mejor posición relativa en cualquier maratón en que he participado).

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También entre los 100 primeros de la categoría de edad de entre cerca de 5.000 “finishers” en la misma, hacia el puesto treinta en la clasificación de los cerca de novecientos españoles y cuarto en la de la categoría de edad de este grupo local.

Es la sexta mejor marca de mis veinte maratones y se sitúa exactamente en la media de los diez últimos. La mejoran los 02:57:22 de Londres, 02:58:49 de Berlín, 02:59:14 y 03:00:39 de Madrid y (por un segundo) los 03:02:59 de Barcelona. Dos de estas mejores marcas (la sub 3 de Madrid y la de Barcelona) durante este año 2013.

Entrené una media de 82 kilómetros semanales en el período de las últimas quince semanas previas (exceptuando la última semana del domingo de la prueba). A un ritmo medio, según Garmin, de 04:44 minutos el kilómetro. Dado este nivel de entrenamiento, según las estadísticas comparativas previas (maratones de Barcelona y de Madrid de este mismo año), la marca prevista se situaba entre 03:00 y 03:04, ligeramente por encima del objetivo inicial de 02:56, abandonado debido a las molestias en las última semanas que se describen más adelante.

Creo que el resultado final, cerca del extremo alto de la horquilla, refleja la dureza del perfil de la carrera, las condiciones físicas particulares y las dificultades logísticas antes indicadas.

Las cuatro semanas previas a la carrera experimenté unos importantes dolores derivados de mi lesión de hernia discal, acentuados durante el viernes y sábado previos al Maratón por las consecuencias del viaje desde Madrid. También destacar la aparición de un tirón o contractura en el gemelo derecho y de molestias estomacales durante los días previos y, en especial, en el transcurso de la segunda parte de la carrera. Todos estos síntomas, latentes desde el kilómetro ocho, se materializaron intensamente en las últimas tres o cuatro millas.

Como he comentado, atravesé la primera media en poco más de 1:27, para luego completar la segunda parte en casi 1:36. Creo que es la mayor diferencia entre medias que he marcado en, como mínimo, los últimos diez maratones. Las consecuencias de la lesión y las molestias estomacales, pero, también, la dureza final del recorrido, son factores a considerar.

Algunos otros comentarios que pueden servir de recomendación son los siguientes:

  1. Viajé a Nueva York el viernes a primera hora de la mañana y regresé el lunes en un vuelo con salida a media tarde. Si se tiene la oportunidad, es recomendable realizar el viaje de ida, al menos, un día antes, para una mejor adaptación al cambio horario y disponer de más tiempo de recuperación.
  2. Estuve alojado en un hotel en la esquina de 38th Street con Madison Avenue (Jolly Towers, asociado a NH Hoteles). La localización es perfecta para el viaje al Maratón, dado que los autobuses a la salida desde el centro de Manhattan salen a un par de manzanas de este lugar. Además, es una zona céntrica de Manhattan, que permite la visita a la parte alta y baja de la ciudad sin apenas acudir al transporte público.

Otros

Una relación de algunos aspectos que me resultaron especialmente llamativos, novedades tras mi experiencia previa de diecinueve maratones en España y Europa, y algunas curiosidades:

  1. El abundante número de corredores que acuden a la salida con sacos de dormir, mantas, abrigos, ropa de calle, etc., y que dedican buena parte del tiempo a dormir en el suelo a la intemperie.
  2. El jaleo que se organiza en la salida con la ropa que los corredores tiran en los últimos segundos previos a la salida y durante los primeros metros. A pesar de la recomendación de su depósito en los contenedores de los corrales (destinados a ONGs), bastantes corredores esperan al último momento y la arrojan a su pies. En algunos casos que presencié (como el de una corredora japonesa, a mi lado), con prendas como abrigos acolchados y pantalones de pijama.
  3. La cada vez mayor proliferación de corredores con zapatillas minimalistas tipo “guante”.
  4. A pesar de las indicaciones previas, los corredores que paran a orinar en los lados del puente de Verrazano, hacia el río. Si se corre en una ola por la parte de abajo, es recomendable circular por el centro y evitar los lados para no resultar salpicado.
  5. Como he indicado, no se presencia ni un solo intento de cruce de calle de espectadores durante todo el recorrido. Ni, por supuesto, tráfico rodado. Debería ser lo normal, pero haber participado en doce ocasiones en el Maratón de Madrid, que se caracteriza por lo contrario, hace que este acto de respeto parezca muy llamativo.
  6. El elevado porcentaje de mujeres que corren la prueba (aproximadamente el 40% del total) y el alto nivel de muchas ellas. Una gran noticia y, asimismo, un punto de contraste importante respecto a los maratones españoles.
  7. El increíble abanico de nacionalidades de los corredores que participan (más de cien). En el caso de los corredores españoles, su importante número (casi novecientos).
  8. El contraste de animación entre barrios.

Ocio

Un breve comentario sobre algunos lugares recomendables, nuevos descubrimientos, complementarios a los ya descritos acerca de Nueva York en otros artículos de este Blog.

En primer lugar, el espectacular mercado – restaurante italiano “Eatily”. Un amplio espacio, en Union Square, enfrente del Flatiron Building, que combina mercado de producto italiano fresco de primera calidad (carne, pescado, verdura, fruta, pasta, etc.), diversas zonas temáticas de restauración, tienda de artículos y libros de cocina, etc. Es preciso cierto tiempo de espera, pero merece la pena.

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El precioso restaurante del Mondrian Hotel, en el Soho, al que acudí gracias a una recomendación de @brendamarting. Excepcional entorno, decoración y comida, con precios razonables. Y, sobre todo, poco concurrido, evitando las listas de espera (un par de horas) habituales en otros locales conocidos de la zona, como el magnífico Baltazhar de Spring Street.

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En el apartado de las habituales adquisiciones de libros editados recientemente en Estados Unidos, reseñar las siguientes:

  1. “At Night we Walk in Circles”, de Daniel Alarcon (Ficción). Uno de los nuevos escritores americanos a seguir.
  2. “Floating City”, de Sudhir Venkatesh (Sociología del Comportamiento). Lo último del colaborador de Steven Dubner en “A Rogue Economist…”, con una original temática sobre los modelos de negocio marginales y la economía sumergida en Nueva York
  3. “David and Golliath”, de Malcolm Gladwell (Ciencias Sociales). Top de ventas en NY en estos días y en el outdoor de la mitad de los autobuses de la ciudad.
  4. “Youtube for Business”, de Jason A. Rich (Internet Business). Por motivos profesionales.

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Libros que se unen a la recomendación de la magistral “Dinero. Carta de un Suicida”, de Martin Amis, lectura para las largas horas del trayecto de ida y vuelta en avión.

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Con fragmentos como este. El miedo…

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Menciones

La primera, el placer de compartir la experiencia del accidentado viaje, las jornadas por NY y el Maratón, con su gélido preámbulo, con David. Y la enhorabuena por su excelente marca de 3:26. Toda una gran experiencia compartida para recordar. Tenemos que repetir.

También la enhorabuena al resto de los corredores con los que compartí momentos de viaje o carrera, como Diego y Jesús (y su familia), que también disfrutaron una gran Maratón y realizaron estupendas marcas. Igualmente, felicitaciones por su carrera y agradecimiento por sus amables mensajes de la tarde del domingo a Óscar / @oscarvazquez (con su MMP de 3:28) y Rafa / @rafavega_ (gran vídeo de la carrera, compartido en redes).

Si acaso llegan a leer hasta aquí, un agradecimiento muy especial a familia y amigos que en las horas del domingo siguientes al Maratón se interesaron por mis andanzas, algunos desde la distancia y otros desde la propia ciudad. Por supuesto, Ruth, Daniel, Almu, Guille y Celia. También Juan, desde Ourense (recordé mucho a Paco, que se hubiera alegrado y emocionado). Especiales en ese domingo, también, los mensajes de Bea, Raquel y Brenda @brendamarting (en NY también, en un intermedio entre los. 3:32 de Frankfurt y los 3:30 de Valencia, en tres semanas : increíble). Y también muy amables y motivadores los cariñosos mensajes de Marta @martachavero, Paloma @PalomaUgarte60, Miguel @delucio111, Lola @Lola_Garlochi, Lidia @Lhernansaiz, María, Fernando y Rubén, durante esas tarde y noche del tres de Noviembre en Nueva York. También a los muchos que los días anteriores y posteriores se preocuparon, como los amigos runners y el grupo CQTP de la Dehesa de la Villa, los compañeros y jefe del trabajo y el resto de amigos y conocidos que han estado amablemente pendientes e interesados.

Y, por último, acabar con un homenaje que no puede faltar al hablar de Nueva York, en estos días.

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3 pensamientos en “Maratón de Nueva York 2013

  1. Pingback: Maratón de Berlín 2014 | La República del Running

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