Microposts (2). Ordenar las Ideas #EarlyRun

Segundo de esta serie.

Probad a correr unos pocos o muchos minutos a primera hora de la mañana, incluso antes del amanecer, ya sea con frío o con calor. La clave es no pensar en nada; olvidar piernas, pulmones, calles, tráfico, oscuridad, sensaciones, preocupaciones. Y buscar un bosque, un parque o una playa, saludar a los otros corredores y a la gente que pasea, fijarse en los árboles, pájaros, tierra, barro, charcos, (si hay suerte) lluvia y recoger alguna flor. Algunas de las mejores soluciones a los problemas aparecen de repente, sin cabilar, corriendo por la mañana. Es normal que el efecto se diluya a medida que avanza el día; por eso, no es malo volver a salir a correr otra vez al mediodía o por la tarde, si hay posibilidad y el cuerpo aguanta. El lunes es el mejor día para hacerlo; y si el martes a las nueve de la mañana ya se han recorrido más de treinta kilómetros, eso significa que la semana comienza bien. “De Qué Hablo Cuando Hablo de Correr“, Haruki Murakami (Tusquets Editores).

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