San Silvestre Vallecana 2014

El pasado 31 de diciembre de 2014 participé por 11ª ocasión consecutiva en la San Silvestre Vallecana, en su modalidad Internacional. En este artículo describo algunos datos de los entrenamientos previos, los resultados de la carrera, las sensaciones durante y posteriores a la carrera y unos comentarios sobre temas organizativos y logísticos. También se incluyen algunas menciones al recorrido, aunque éste se encuentra explicado, de forma más detallada, en este otro antiguo post.

Previsiones y Resultados Finales

De acuerdo con los entrenamientos previos y la marca de referencia en la carrera previa Ponle Freno del 30 de noviembre, el tiempo previsto se encontraba entre 37’00 y 37’10”. No obstante, la aparición de unas molestias significativas en los abductores durante la semana previa, junto con la intensificación de los efectos de la alergia a las plantas arizónicas (no llueve en Madrid desde hace muchos días), me hizo revaluar el objetivo a solo bajar de los 38 minutos, con el objetivo de servir de acreditación, si las condiciones siguen siendo las actuales, para la carrera internacional del próximo año.

La marca final fue de 37’25” (neto, según el Garmin; brutos, según los resultados de la organización, 37’31”). Es la 10ª marca de las 11 participaciones en la carrera Internacional, solo mejor que los 37’34” del 2006, y la 35ª del total de 45 pruebas de 10.000 metros en que he participado.

No es uno de los mejores registros, pero es personalmente muy satisfactorio dado que se encuentra muy cerca intervalo previsto a pesar de las citadas importantes molestias en los abductores, que me obligaron a disminuir voluntariamente el ritmo en la segunda parte de la carrera.

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En cualquier caso, es una sensacional experiencia, como en todos estos últimos años, concluir diciembre con una maravillosa carrera por estas calles de Vallecas.

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Ritmos de Carrera y Sensaciones

En la siguiente tabla se desglosan los ritmos durante la carrera.

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A grandes rasgos, se aprecian los distintos esfuerzos derivados del perfil de la prueba y las condiciones específicas de este año:

  1. El primer kilómetro se realiza casi 10 segundos más lento que el promedio de los 7 siguientes debido a las dificultades en la subida de la calle Concha Espina, antes del giro en Serrano, como consecuencia de la masificación en la salida y, también en este año, los dos sorprendentes apagones de la iluminación de la calle Serrano a su paso por el barrio de El Viso, que hizo aflojar e, incluso, por unos segundos, detener el avance; la sensación fue extraña y, en algún momento, preocupante, dado el fuerte ritmo al que se corría y la imposibilidad de percibir posibles obstáculos (coches aparcados, motos de acompañamiento de la carrera, otros corredores detenidos, etc.). La organización debería prever estas contingencias en el futuro, dado el nivel internacional de esta San Silvestre.
  2. Como de costumbre, los kilómetros 2 al 5 (Paseo del Prado tras Neptuno) se corren con una gran rapidez (03’34” de media) gracias al perfil en bajada (ver gráficos) y a la animación y belleza del recorrido (calle Serrano – Puerta de Alcalá – Cibeles – Paseo del Prado). Es el mejor momento de la carrera y, en mi caso en esta edición, sin aún molestias significativas. El paso por el kilómetro 5 en 18’01” marcaba perfectamente el tiempo previsto: habitualmente, suelo cumplir un tiempo final de, aproximadamente, dos veces el de dicha mitad de la carrera, más un minuto.
  3. En la segunda parte se siguen registrando ritmos rápidos hasta el kilómetro 8 gracias a la bajada por la Avenida de Ciudad de Barcelona; precisamente, también, una de las zonas más animadas del recorrido. En este caso, aflojé ligeramente el ritmo en algunas partes de bajada dadas las molestias. Probablemente en este espacio de los 3 kilómetros entre el 5 y el 8 es donde, de forma conservadora, preferí no arriesgar un sub – 37 y asegurar un sub – 38 para acreditar marca para la carrera Internacional del 2015.
  4. Los dos últimos kilómetros en subida fueron en línea con lo previsto. Salvo en años en que llego con un estado de forma excelente, suelo completarlos, debido a la importante subida, en unos 8 minutos (4 minutos por kilómetro) que es, prácticamente, el tiempo marcado.

Destacar algunos matices que, junto con las molestias físicas descritas y el tono conservador de la segunda parte de la carrera, influyeron ligeramente en la marca:

  1. Las citadas aglomeraciones y reducciones de ritmo por los apagones en el primer kilómetro pudieron tener un impacto de entre 5 y 10 segundos en la marca final.
  2. En un par de tramos del final en Vallecas (punto kilométrico 9 y cuesta final previa a la entrada en el Estadio) aflojé el ritmo debido a “tapones” generados por otros corredores. En ambos casos, habría podido ligeramente más deprisa. Estimo en otros entre 5 y 10 segundos este efecto.

Entrenamientos y Referencias Previas

Semanas Anteriores

Durante las dos semanas previas había entrenado 162 kilómetros a un ritmo medio de 04’50”.

El volumen era casi similar al del año pasado en esas dos semanas (169 kilómetros), pero el ritmo, significativamente peor (04’44” en el 2013), como consecuencia de las molestias físicas mencionadas. Estos 6 segundos por km de diferencia hacían prever una marca cercana a 37’10”, en torno a 1 minuto por encima de la marca del año pasado (36’07”).

Carrera Ponle Freno

Es la referencia más cercana de una prueba de 10.000 metros previa a la San Silvestre de la que dispongo. El promedio en los 5 últimos años era de una mejora de 58 segundos entre una y otra.

Por lo tanto, una posible referencia era situarse en los 37’00”, aproximadamente, mejorando ese tiempo de los 37’59” registrados en la Ponle Freno del pasado 30 de noviembre.

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Series y Repeticiones a Ritmos Altos

Debido a las obras en el circuito de la Dehesa de la Villa, las series practicadas para mejorar ritmos entre la carrera Ponle Freno y la San Silvestre solo pudieron ser de 400 metros. Por una parte, menos apropiadas que las de 800 o 1.000 metros para preparar una carrera de 10.000 metros y, por otra, y sobre todo, creo que causantes de las molestias en los abductores. Resulta paradójico, dado que la nueva superficie en que se está renovando el circuito es excelente, mucho mejor que la anterior, pero, quizá, haya que acostumbrarse poco a poco. Además, las repeticiones de esta menor distancia son más “explosivas” y, por tanto, probables causantes de mayores problemas físicos.

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Realicé 4 sesiones de entre 12 y 15 series de estos 400 metros, a unos ritmos medios de, aproximadamente, 01’27” por cada repetición (equivalentes a uno de 03’38” por kilómetro). Las gráficas de la sesión previa a la carrera (12 x 400 + 200 metros para completar 5 kilómetros) son las siguientes:

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Para extrapolar los tiempos en series a los probables en una carrera suelo incrementar el tiempo medio resultante (en este caso, 03’38” por kilómetro) en un segundo por cada kilómetro de menos respecto a la distancia de la prueba (en este caso, 5 kilómetros menos en las series que en la San Silvestre de 10.000 metros). Por lo tanto, el tiempo estimado también era similar a los antes indicados: 03’38” + 00’05” = 03’43” por kilómetro (37’10” en 10 kilómetros).

Sensaciones Posteriores a la Carrera

Además de los mayores periodos y dificultades de recuperación de carreras rápidas que voy experimentando a medida que transcurre el tiempo, en este caso, los problemas en los abductores me han afectado significativamente. Con mucha prudencia, he trotado tres días seguidos a ritmos muy lentos para recuperar mejor y evitar problemas mayores (de vez en cuando, los dolores me “avisan” de una posible rotura).

El primero de ellos, el día 1 de enero, para comenzar el año de una buena manera, a un trote de 5 kilómetros muy lento (con muchos dolores) con mis hijos, que se animaron.

Los dos días siguientes (2 y 3 de enero), a ritmos también lentos, no habituales (05’30” el primero; 05’15” el segundo), pero distancias más significativas (14 y 17 kilómetros, respectivamente) y, sobre todo, con unas sensaciones mucho mejores.

Carreras Planificadas para 2015

En principio, me encuentro inscrito para las maratones de Barcelona (marzo, para “sacar la espina” del fallido intento de este último año) y Boston (abril, e ídem.). Espero al 15 de enero para intentar formalizar el registro (con marca garantizada) en el Maratón de Nueva York (noviembre, también para compensar el abandono de este último año).

De momento, también, me he apuntado en estos últimos días a dos medias maratones de mi preferidas: la de Fuencarral – El Pardo (febrero) y la Villa de Madrid (abril).

Quedarán pendientes las tradicionales carreras de 10.000 (CSIC, Tetuán, Ponle Freno, etc.) que pueda encajar y algunas otras ideas rondando (maratones de Estocolmo, de nuevo Berlín o Amsterdam), en el caso de que los anteriores planes no se puedan cumplir y sea preciso improvisar sobre la marcha.

Libros

En una entrada previa incluí la relación de los mejores libros que tuve la oportunidad de leer en 2014. Podría haberse incluido en esa lista, y lo recomiendo, el último que leí en el año, no comenzado en el momento de aquel artículo, y terminado, precisamente, en la tarde del 31 de diciembre: una excelente novela corta, titulada “El Bigote”, de Emmanuel Carrère (autor de “Limonov”, una de las más grandes del 2014).

También 2015 comienza con buenos libros. De momento, “Canciones de Amor a Quemarropa”, de Nickolas Butler. Adquirida, precisamente (y junto con la última de Luisge Martín, “Toda una Vida”), en la mañana del 31 de diciembre, tras dejar el coche aparcado en Vallecas para recogerlo al final de la San Silvestre.

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La de Butler es una muy notable novela, sobre la amistad y la importancia del hogar, ambientada en Wisconsin, desarrollada a través de una interesante (y eficaz) dinámica narrativa y con unos bien construidos personajes centrales, siendo uno de ellos, aparentemente, un homenaje al cantante y compositor Justin Vernon (Bon Iver), vecino y amigo de la infancia del autor. Además, y a tono con el título, incluye, numerosas referencias musicales.

Para el comienzo del año, además, la colección de nuevas lecturas acumuladas, que, probablemente, iniciaré, de forma simultánea, con “Los Ensayos”, de Montaigne (impaciente por empezar), y “La Muerte del Padre”, de Knausgärd (para completar las dos primeras de su autobiografía de 6 tomos, antes de la edición el próximo mes de mayo de la 3ª parte).

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