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Maratón de Berlín

El próximo 30 de Septiembre de 2012 se correrá la 39ª edición del Maratón de Berlín, uno de los Cinco Grandes maratones del Mundo.

Con menos glamour que Nueva York o Londres, destaca principalmente por la rapidez de su recorrido, en el que se ha batido en varias ocasiones el récord del Mundo. De hecho, 4 de las 10 mejores marcas de todos los tiempos se han logrado en Berlín, incluyendo el actual récord del Mundo de 2.03.38 de Patrick Matau, casi tropezándose en la llegada:

También se consiguió en esta carrera el anterior récord del mundo, segunda mejor de todos los tiempos, de 2.03.59 por el gran Gebrselassie, que ha ganado esta prueba en 4 ediciones seguidas, siendo su peor marca de 3.06.08 (¡!). En Berlín también han bajado de 2.05 Paul Tergat y Sammy Korir.

Más allá del reconocimiento de Berlín como uno de los maratones de élite, atractivo para atletas profesionales, voy a explicar algunas de sus características desde la perspectiva del corredor popular. La valoración es excelente, más o menos a la altura de Londres, el otro de los Grandes que también he corrido (no he corrido aún Nueva York, Boston o Chicago).

Organización

La organización de la carrera es casi perfecta.

Para empezar, un sencillo proceso de inscripción, aunque cada año hay que ir reservando el dorsal mucho antes. Acaba de llegar el mensaje de la organización avisando de que quedan solo 4.000 plazas disponibles, a diez meses de la carrera. En la primera edición que corrí, en 2009, formalicé la inscripción en el mes de Mayo, con “solo” 4 meses de antelación.

La facilidad de la inscripción se traduce, principalmente, en la posibilidad, inexistente en el caso de Londres, de hacerse de forma directa, sin pasar por un Touroperador, y sin necesidad de acreditar marca. Recomiendo la inscripción por cuenta propia, sinagencia o Touroperador, y la reserva directa de vuelos y hotel.

El proceso por Internet es sencillo y la información de la Newsletter y las instrucciones para la carrera y resguardo del dorsal para su recogida, ya cerca estas del momento de la carrera, son claras y abundantes.

El coste de la inscripción es relativamente bajo en comparación con otros de los Grandes maratones, alrededor de 100 Euros.

Respecto a los vuelos, destacar la comodidad de horarios para viajar con Iberia en el fin de semana, saliendo el viernes a primera hora de la tarde y volviendo el domingo por la noche. El inconveniente, el precio. Hay pocas frecuencias y es un trayecto largo (3 horas). Conviene reservar con bastante tiempo.

En relación con el alojamiento, destacar la abundante oferta de calidad en Berlín, a precios razonables. Berlín, con 3,4 millones de habitantes, no es una ciudad tan extensa como Londres, Nueva York o París,  y en la zona central (Mitte, Friedrichstrasse, Unter der Linden, sur del Tiergarten, Postdamerplatz, etc.) hay muchos y muy buenos hoteles, algunos de ellos espectaculares, como el Adlon, el Regent o el reciente Eurostars, todos ellos céntricos. Una elección razonable en precio, segura y cercana a la zona de salida y meta es cualquiera de los NH de Berlín, como, por ejemplo, el Friedrichstrasse o el Mitte, o el inmenso Meliá a la orilla del Spree.

La recogida de dorsales es cómoda. Se realiza en el antiguo aeropuerto del centro de la ciudad, Templehof, al que se llega rápidamente en metro (U-Bahn).

Este aeropuerto cesó sus actividades en el año 2008 y ahora se ha habilitado como un inmenso parque público (Templehofer Feld).

Se mantienen aún algunas instalaciones del aeropuerto, así cómo los hangares y algunos antiguos aviones en las pistas. Destila un cierto aroma a Guerra Fría, periodo en el que el aeropuerto, dada su situación en el sector oeste, era controlado por las fuerzas aliadas, primero soviéticas y más tarde norteamericanas, que tenían allí una base militar.

La bolsa del corredor que entregan contiene los artilugios habituales (zumos, chocolatinas, revistas, etc.), echándose de menos una camiseta del evento. Si se quiere camiseta, hay que comprar una de las oficiales, de Adidas, patrocinador del maratón. Es cuestión de gustos (yo no lo he hecho en ninguna de las dos ocasiones).

La organización de la salida de la carrera el domingo es excelente.

La salida tiene lugar en el Tiergarten, a escasos metros de la Puerta de Bradenburgo. En la inmensa explanada de la derecha e la entrada al parque, se organiza la recogida de Bolsas, en casetas organizadas por número de dorsal. Creo recordar que cada caseta abarca entre 50 y 100 dorsales, y están atendidas por una media de 2 personas de la organización cada una de ellas. No hay colas ni esperas. Todo ello, al lado del Reichstag y de la sensacional cúpula de la remodelación de Norman Foster.

El Tiergarten es muy extenso (210 hectáreas, algo así como 2 veces El Retiro), y, por tanto, hay espacio suficiente para estirar, calentar, trotar. La organización también instala numerosos urinarios portátiles, aunque hay que esperar bastante (más de 40.000 corredores). La alternativa, si uno va con prisas, es obvia, en este inmenso parque.

La colocación en la salida, en la Avenida 17 de Junio (en conmemoración a una revuelta de los trabajadores en el Berlín Este, en 1953), que atraviesa el Tiergarten, está perfectamente ordenada por cajones de salida. No obstante, es recomendable situarse con cierta antelación (20 – 30 minutos antes de la salida), dado que cada uno de los cajones incluye muchos corredores.

Los habituallamientos, con agua y bebidas isotónicas, son abundantes, cada 3 o 5 kilómetros, dependiendo del calor del día. El inconveniente es que el agua se sirve en pequeños vasos de plástico, que se derraman con facilidad. Creo, además, que es agua del grifo. Parece que este procedimiento se sigue por motivos ecológicos, aunque puede plantear problemas de deshidratación (si no se es muy hábil a la hora de recoger y beber los pequeños vasos) o de dolor de estómago si no se soporta bien el cambio de agua corriente.

Recorrido

Es uno de los principales atractivos de este maratón. Tanto por su perfil, llano y propicio para buenas marcas, como por su belleza, céntrico y atravesando muchos de los lugares más conocidos de esta bella ciudad.

Como comenté anteriormente, se sale en la Avenida 17 de Junio, que atraviesa el Tiergarten, a los mismos pies de la Puerta de Bradenburgo, lugar donde también se encuentra, 42,195 kilómetros después, la meta. Otra de las ventajas del recorrido, la salida y llegada al mismo sitio, además céntrico. Diferente, por ejemplo, de la cierta incomodidad de Londres, Nueva York o Boston.

En primer lugar se pasa por la Columna de la Victoria, uno de los símbolos de este parque. En este tramo, la carrera es multitudinaria y hay que intentar colocarse bien, incluso si se sale desde los cajones de adelante.

Al final de la Avenida 17 de Junio se gira hacia la derecha, rodeando el parque por su zona noroeste, y la carrera se dirige hacia Moabit. Es un tramo agradable, llano, como casi todo el recorrido, que discurre por barrios residenciales, con numerosas zonas verdes. En este tramo se pasa sobre el río Spree en un par de ocasiones.

Hacia el kilómetro 8, una vez dejado a la derecha el Reichstag, la carrera llega a la parte norte de la Friedrichstrasse, una de las principales calles de Berlín, que la recorre verticalmente. Es una zona de teatros, que deja el tramo del río Spree donde más abundan los cafés y restaurantes a la derecha.

Desde ahí, la carrera se dirige a la zona de la Alexanderplatz y a la avenida Karl Marx, dejando a la derecha la Isla de los Museos y el Berliner Dom, a cuya espalda se puede ver, desde la carrera, y desde muchas partes de Berlín, la famosa Torre de Televisión de Berlín, de la antigua DDR, de 368 metros de altura.

La Isla de los Museos (Museumislen), es una de las visitas obligadas para cualquier turista en Berlín. En este núcleo se concentran 5 de los mejores museos de la antigüedad. entre los que destaca, especialmente, el Museo de Pérgamo, con el Altar de Pérgamo y la Puerta de Istar, entre otras maravillas.

Tras este recorrido bordeando la Isla, uno de los tramos más atractivos de la carrera, el recorrido se dirige en su kilómetro 12 a la Strausberger Platz, girando hacia el sur.

Estamos en la antigua zona oriental y se aprecia en los edificios y en los trazados de las calles. Esta es una zona con una animación multitudinaria, de las más populares de la carrera. En este tramo se disfruta todavía de la carrera, las fuerzas aguantan. Se transita por unos barrios pintorescos, con comercios y establecimientos curiosos. Es también el tramo en el que hay que empezar a aumentar los ritmos.

Hacia el kilómetro 13 se cruza de nuevo el río en el tramo del Maratón más cercano a la East Side Gallery, un par de kilómetros al Sur de este punto, un tramo de 1,3 kilómetros conservado del antiguo Muro de Berlín, construido en 1961 en pleno apogeo de la Guerra Fría y afortunadamente derribado el 9 de Noviembre de 1989, a partir de un malentendido en una rueda de prensa. Desde 1991 esta parte en pie del Muro se ha convertido en una exposición de más de 100 murales de artistas de todo el mundo.

Hacia el kilómetro 17 se gira de nuevo a la derecha, para ir completando el círculo que marca el perfil de la carrera, para dirigirse a la zona de Kreuzberg, el barrio turco, uno de los más atractivos de Berlín, alternativo y lleno de restaurantes y tiendas cool. De nuevo largas y anchas avenidas, con muchos árboles, desde las que la carrera se dirige a la Media Maratón en la Groebenstrasse. Este tramo entre el kilómetro 17 y la Media Maratón está también muy bien comunicado por el U-Bahn para acudir a animar a los corredores.

También a partir de este punto, aunque anteriormente también nos las encontramos, proliferan las bandas de música animando el recorrido. Buenas bandas, tocando todo tipo de música (rock, pop, clásica, coral, jazz, etc.). Mejor que en el Maratón de Londres. Destaca la banda de tambores debajo de unos de los puentes por los que discurre la carrera pasada la Media Maratón, hacia el kilómetro 23, antes de enfilar una larguísima avenida, en la que se aprecia una ligera, casi imperceptible, subida tendida y constante (una de las escasas de la carrera).

Entre el kilómetro 23 y el 32 se corre en forma de círculo, en la zona suroeste de Berlín. Tramo clave de la carrera, en el que se siguen atravesando grandes y anchas calles y avenidas, muy concurridas por público animando, con numerosas orquestas. Barrios residenciales, de casas bajas y un ambiente espléndido. Como toda la carrera, recorrido llano en el que, si vamos bien preparados, se pueden mantener con comodidad ritmos altos, incluso por debajo de la media estimada para la carrera.

Al final del kilómetro 32 hay una ligera bajada, antes de llegar a la Fehrberliner Platz, en la que recobrar fuerzas para acometer el último tramo de la carrera. Este es otro punto interesante para animar a los corredores, bien comunicado por metro y con una panorámica muy buena para que los corredores identifiquen a sus familiares y amigos.

Y los 10 últimos kilómetros transcurren ya por la zona céntrica de Berlín, por la zona comercial de tiendas de lujo en Kurfürstendamm. Y de ahí, nos acercamos a la Postdamer Platz en el kilómetro 38 .

Evidentemente, tramo en el que ya se corre con los fuerzas justas, pero que permiten disfrutar de la belleza de las construcciones más modernas y numerosos hoteles del barrio central de Berlín, empezando por la citada Postdamer y siguiendo por la larga calle Leipziger. Al final de esta, se gira a la izquierda y se callejea para llegar al Unter den Linden, principal avenida de Berlín, que la cruza horizontalmente.

Desde las pequeñas calles por las que se gira ya se ven los tilos, momento emocionante, que culmina cuando alcanzamos el Uter den Linden en el kilómetro 41. Momento especial, en el que los corredores pueden ver de forma nítida el último kilómetro, en esta preciosa avenida, con la Puerta de Brandenburgo al fondo y dejando a la derecha el mítico Hotel Adlon, desde una de cuyas ventanas tuvo lugar la famosa escena del cantante Mickael Jackson enseñando su hijo a sus admiradores.

Espectacular el paso por debajo de los arcos de la Puerta de Brandenburgo (en el sentido de la fotografía adjunta) para entrar a la meta, a unos metros de este monumento.

A continuación, un vídeo en el que a través de un recorrido virtual por Google Maps se ilustra el recorrido del Maratón:

En resumen, un recorrido rápido y entretenido. En este circuito he conseguido mi 2ª mejor marca en Maratón (2.58.49 en 2009) y mi 6ª mejor (3.08.58 en 2010, lesionado en el ciático y solo 5 semanas de preparación). Adjunto el detalle de kilómetros y ritmos del primero de ellos por si puede servir de ayuda a alguien que quiera prepararlo para sub – 3 horas.

Ocio

Esto no pretende ser una guía turística de Berlín. Para ello están las numerosas especializadas, entre ellas esta reciente y muy sencilla que recomiendo. Solo destacar algunas de las visitas imprescindibles para un fin de semana de Maratón (poco turismo!), algunas de las cuáles ya se han comentado anteriormente.

Por supuesto, la zona central del Unter den Linden y la Puerta de Brandenburgo. Por la zona, merece la pena el paseo por parte del Tiergarten, donde, entre otras edificaciones, destaca el Reichstag.

Zona de tiendas y bonitos edificios es la calle Friedrichstrasse, en cuya parte baja se encuentra el famoso Checkpoint Charlie, puesto fronterizo entre las dos Alemanias durante la Guerra Fría, otra de los puntos de la ciudad a conocer.

En la parte alta, al este de la Friedrichstrasse, por supuesto, el paseo por la Isla de los Museos (recomendable la visita, al menos, al de Permago) y el Berliner Dom. Por esta zona, también un paseo a las orillas del Spree, muy agradable, sobre todo si hace buen tiempo. Bastantes cafés y restaurantes a la orilla del río donde tomar un aperitivo.

Recomendable también un paseo por la tarde por el barrio turco, Kreuzberg, con tiendas y restaurantes modernos y buen ambiente.

Hablando de tiendas, mi recomendación se limita al excepcional librería Dussmann, en la Friedrichstrasse, con una magnífica sección de literatura en inglés.

Excelentes recomendaciones de los libreros, y de vuelta siempre con una buena maleta de libros. Entre ellas, el descubrimiento hace un par de años del escritor australiano Elliot Perlman y la magnífica “Seven Types of Ambiguity”, historias que se cruzan y un gran repaso a los miedos y neuras de la sociedad actual. Una obra maestra, en mi opinión.

Si hay tiempo, otras visitas interesantes son la mítica Alexanderplatz y la Postdamer y la zona comercial que la rodea.

Para comer, numerosos y baratos restaurantes. Mi favorito, si se trata de buscar un buen plato de pasta, es, sin duda, el muy agradable Nolle, junto a la Friedrichstrasse entre los hoteles NH y Meliá. Amplia carta, buenos platos de pasta, precios muy moderados y muy buen ambiente, decoración preciosa. Se suele llenar rápido a pesar de sus grandes dimensiones. Tras el Maratón es imprescindible un buen escalope (raciones gigantescas) con un par de buenas cervezas berlinesas.

También, por supuesto, un Applestrudel en cualquiera de los Café Einstein de Berlín. Sin ir más lejos, el que está en el Unter den Linden, a escasos metros de la Puerta de Brandenburgo.

Música, Libros y Películas sobre Berlín

Y para terminar, unas cuantas sugerencias relacionadas con Berlín.

Primero, musicales. Para empezar, y más allá del clásico que mejor representa a esta ciudad, destacar la magnífica canción “Berlín”, de Lou Reed (por cierto, algunos de cuyos conciertos memorables tuvieron lugar en esta ciudad). En esta ocasión, acompañado por John Cale. Una auténtica maravilla.

Por supuesto, la más que obvia, pero magistral obra de Leonard Cohen, “First We Take Manhattan, then We Take Berlin”. Una de mis canciones favoritas.

En cuanto a libros, nada mejor que la mejor novela que he leído en este año que termina: “Solo en Berlín” de Hans Fallada. Ya en edición en castellano. Absoluta obra maestra. Dicen que el mejor reflejo de lo que fue Berlín en la época nazi. Estremecedora.

Y para terminar, Berlín en las películas. Numerosas obras, muchas de ellas clásicos ambientados en la II Guerra Mundial. Cualquiera de ellas, sería un buen ejemplo: clásicos como “M” y “El Testamento del Doctor Mabuse”, de Fritz Lang, “Berlin Alexander Platz”, “Gran Hotel”, de Goulding, “Alemania Año Cero”, de Rossellini y la ya mencionada “Cabaret” de Bob Fosse; y otras más recientes, como la película de culto “Cielo sobre Berlín”, de Win Winders o la muy divertida “Good Bye Lenin”.

Pero me quedo con dos. Primero, una película menor del maestro Hitchcock,  “Cortina Rasgada”, protagonizada por Paul Newman y Julie Andrews y que tiene una de las mejores secuencias del cine de este autor, en la que Paul Newman intenta deshacerse del secuaz Gromek.

Y en segundo lugar, la gran comedia “Uno, Dos, Tres” del mejor director de comedia de todos los tiempos Billy Wilder, en la que consigue una inusual interpretación de James Cagney, habitual intérprete de gansters y que en esta ocasión recrea al inolvidable ejecutivo de la Coca Cola C. R. MacNamara.

Correr por el Parque de Santander

Como mañana toca Carrera de las Empresas, hoy he hecho un rodaje suave y me he acercado al Parque de Santander (ahora llamado Centro de Ocio y Deportes Tercer Depósito del Canal de Isabel II) para hacer unas vueltas en su pista de tartán.

Antes de hablar acerca de este lugar céntrico de Madrid para correr, comentar que ayer tuvo lugar la ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias, que, en la categoría de Deportes, galardonó al mejor fondista de todos los tiempos, Haile Gebrselassie. Quizá el más merecido Premio Príncipe de Asturias de los Deportes desde su origen.

Uno de los momentos más recordados de la larga historia de triunfos del etíope fue su oro en la final de los 10.000 metros de los Juegos Olímpicos de Sidney de 2000, en un antológico final con otro de los grandes fondistas de la historia, el keniata Paul Lagat.

También nos quedamos con el maravilloso récord del mundo de Maratón en Berlín en 2008, primera vez que se bajaba de 2.04 en esta prueba y que el etíope ha mantenido hasta el pasado mes de Septiembre.

En un escenario espectacular. A los pies de la Puerta de Bradenburgo, en Berlín, ciudad talismán para Gebrselassie, que ha participado en repetidas ocasiones en su Maratón. Para mí, el mejor organizado y con el mejor recorrido de todos en los que he participado.

Y en una maravillosa ciudad. En la que se desarrolla la trama de la mejor novela, con diferencia, que he leído este año, “Alone in Berlin” de Hans Fallada. Una auténtica obra maestra, que refleja como ninguna otra novela, la vida en esa ciudad durante la II Guerra Mundial, bajo el yugo de la Gestapo, las atrocidades, el miedo instalado en el subconsciente de toda una ciudad, el poder simbólico de la rebeldía. Excepcional novela, ya editada en España.

Correr por el Parque de Santander y el Premio Príncipe de Asturias de Haile Gebrselassie. ¿Qué relación tienen?. Como todo, están unidos por seis grados de separación:

1.- Gebrselassie y Leonard Cohen.

Han compartido escenario en la entrega de los Premios. También muy merecido el de las Artes para el cantautor canadiense. Otro genio. Más que un cantante y compositor, un auténtico poeta. Una de sus mejores canciones:

Que también le relaciona con el etíope. En el caso de este, primero tomó Berlín, aunque luego no ha podido tomar, de momento, Manhattan.

2.- Leonard Cohen y Memphis.

Otra de las maravillas de Leonard Cohen es “Hallelujah”, sin duda una de sus obras más famosas. Además del original de Cohen, también es conocido, gracias a la publicidad, esta estremecedora versión de un genio llamado Jeff Buckley.

Jeff Buckley tuvo una carrera corta. Solo un gran disco, una obra de arte llamada “Grace”, unas cuantas actuaciones en vivo imperecederas y una desgraciada muerte en un río, ahogado, algunos dicen que fue un suicidio. Un talento atormentado que murió en río de Memphis. Este es para mí el himno de este genio.

3.- Memphis y CSI.

La magnifica serie de televisión CSI se ha ambientado en Las Vegas (la mejor de la franquicia), Miami y Nueva York. Pero el jugador de baloncesto más famoso que han tenido los Memphis Grizzlies (al menos para nosotros) ha participado como actor en un capítulo de CSI Miami.

Uno de los grandes deportistas españoles de todos los tiempos, y, aparentemente, un tipo sencillo. El caso es que el protagonista de CSI Miami, un buen actor, David Caruso, nos dirige de nuevo hacia España pasando por Nueva Jersey.

4.- CSI y Los Soprano.

Los Soprano son, con diferencia, la mejor serie de la historia de la televisión. No podíamos pasar por CSI sin subir el listón de nuevo. Y recordar que David Caruso, entre sus muchas películas, coincidió en la película “King of New York” con otro actor de su promoción, Steve Buscemi, que interpreta a Tony Blundetto, uno de los personajes clave de la saga de los mafiosos de Nueva Jersey.

Y, sobre todo, Steve Buscemi debe ser reconocido como el director del mejor episodio de esta serie. El mejor momento de cualquier serie de televisión de la historia, como una reciente encuesta ha reconocido. Merece la pena.

5.- Los Soprano y la Movida madrileña.

Esta es fácil. Entre sus muchas películas, Buscemi ha compartido escenario con el español Antonio Banderas en películas como las de la saga “Spy Kids” o “Desperado”. Banderas, por su parte, debe parte de su éxito a sus primeras películas con uno de los iconos de la Movida, Pedro Almodóvar. Aunque como vídeo homenaje de la Movida no nos quedamos ni con Banderas ni con Almodóvar, preferimos esto.

6.- La Movida madrileña y el Parque de Santander.

Esta era difícil. La Movida fue un sentimiento que involucró mucha gente. Grupos musicales, escritores, cineastas, etc. Pero cuando se habla de la Movida, todo el mundo piensa también como uno de sus emblemas en la fotógrafa y pintora Ouka Lele.

Otra gran artista que, gracias a la Wikipedia, hemos descubierto que es prima de la Presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre, quien en Marzo de 2007 inauguró el Centro de Ocio y Deportes Tercer Depósito del Canal de Isabel II, en el Parque de Santander.

No se si los seis grados de separación están bien enganchados. Pero si creo que es difícil encontrar tantas maravillosas canciones y vídeos en tan poco espacio en un post de running.

En cuanto al running en el Parque de Santander, verdadero motivo de este post, destacar que es una pista rectangular de 1.200 metros que rodea el interior del Parque, en el que se encuentran instalaciones deportivas, como un campo de fútbol y otro de fútbol siete, y otras áreas destinadas a juegos y pasatiempos.

La pista esta marcada cada 100 metros por pequeños pivotes azules, fáciles de ver, comenzando en el lateral del Parque colindante con la Avenida de Pablo Iglesias. Lo más cómodo es entrar al Parque por la puerta de la esquina de dicha Avenida con la de Islas Filipinas, y hacer el circuito en el sentido contrario al de las agujas del reloj, que es como esta marcado.

La superficie de la pista es de tartán, muy cómoda. Una de las pocas posibilidades en el centro de Madrid. Esta bien cuidada. Solo hay un tramo, en la primera curva (esquina de Pablo Iglesias con el Paseo de San Francisco de Sales), en el que por unos escasos metros el tartán se sustituye por un pequeño tramo de adoquinado, del mismo color. Precisamente es el tramo que se aprecia en la fotografía anterior.

No hay muchos árboles ni sombras rodeando la pista. Se agradece el sol en días frescos.

El único inconveniente de esta pista es su estrechez. Tiene la medida, aproximada, para la carrera de dos runners en paralelo. El problema no solo es la coincidencia con otros corredores, sino con usuarios del parque que pasean por la misma. Obviamente, tienen el mismo derecho. En mi carrera de esta mañana, con gran afluencia de público, no he tenido grandes problemas, salvo en un par de ocasiones en que he tenido que salir de la pista hacia la zona de paseo, mucho más ancha.

He corrido cuatro vueltas, dos de ellas a ritmo controlado (4’15” y 4’00” el kilómetro, respectivamente) y otras dos a ritmo de trote. Me da la impresión de que, con afluencia de gente como la de esta mañana, correr a menos de 4’00” debe ser complicado. Para series, la pista es óptima, pero a horas de escasa afluencia.

Como referencia para los runners de la Dehesa, he corrido desde el inicio del circuito, subiendo por la cuesta del 1.400 hacia La Paloma y luego cogiendo Francos Rodríguez, Federico Rubio Galí y las cuestas de Pablo Iglesias. Aproximadamente 22 minutos, a ritmo tranquilo. En la vuelta he cortado entrando en la calle Pirineos por la misma Federico Rubio Galí, llegando al mismo punto (kilómetro 1,4 del circuito) en unos 17 minutos, también al trote. En total, con las vueltas en el Parque, me he marcado 70 minutos, un poco más de 15 kilómetros.

Running en Central Park

El pasado fin de semana Nueva York estuvo paralizada y bloqueada por la llegada del Huracán Irene. Afortunadamente, y, en buena medida, gracias a las medidas de prevención tomadas, las consecuencias no fueron tan graves como inicialmente se presagiaba.

Parece que la Administración norteamericana ha aprendido, en este caso, de los errores en la gestión del Katrina en Nueva Orleans. Acerca de aquel trágico acontecimiento del que se cumplen cinco años, recomiendo la lectura del excelente libro “Zeitoun”, de Dave Eggers, que describe el caos en la gestión de los prolegómenos y consecuencias del huracán, en el contexto de la psicosis política y social de ciertos sectores de la población y autoridades. Una excelente obra, ya editada en España.

Volviendo a Nueva York, la última que vez que estuve en esta ciudad fue en Noviembre del año pasado, una semana después del ING New York City Marathon. Fue en esa edición en la que el más grande fondista de todos los tiempos, Haile Gebrselassie, anunció su retirada, luego, afortunadamente, desmentida por él mismo. Precisamente hoy el etíope ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes, en una de las decisiones más justas de la larga historia de estos Premios, que en esta modalidad de Deporte ha galardonado a leyendas como Seve, Nadal, Induráin o Coe.

La visita a Nueva York fue en el marco de un viaje de trabajo de una semana, consistente en un seminario y una serie de reuniones alrededor de la explotación publicitaria online por parte de cadenas de televisión, organizadas por la EGTA. Dado que parte de las actividades y el alojamiento tenían lugar en el Warwick Hotel, en la 54th Street, aproveché todas las mañanas para correr en Central Park, cuya entrada cercana al Central Park Drive de la 59th Street se encuentra a, aproximadamente, 500 metros de dicho Hotel, subiendo por la 6th Avenue.

Central Park es uno de los lugares más con más glamour del mundo para correr. Personalmente, destacaría tres cosas:

1.- Las vistas del skyline colindante con el Parque son espectaculares. Sobre todo, en los  momentos finales del otoño, con los arboles plagados de hojas amarillas y rojas. El tiempo esos días, con temperatura media y sol, también ayudó.

2.- La afluencia de corredores de todas las edades es masiva. Acostumbrado a la escasa decena de habituales del circuito de la Dehesa de la Villa a esas horas, correr por Central Park a las 07.30 de la mañana junto a centenares, o quizá miles, de runners es sorprendente. Además, a simple vista se diría que más de la mitad son mujeres.

3.- El respeto por el corredor es total. Los perros solo corren sueltos en áreas predeterminadas, los paseantes con perros los atan y acercan a sí mismos ante la cercanía de un corredor para evitar accidentes, hay numerosas rutas acondicionadas, etc.

Tanta es la afinidad de Central Park con el running, que dispone de su propio mapa de rutas y distancias para correr, de ayuda para cualquier “novato” en el Parque (al cabo de un par de rodajes, ya no es necesario). La orientación es muy fácil dado el diseño de calles de Manhattan y a la propia fisonomía de Central Park.

Mi recorrido habitual, entre los muchos que permite el Parque, era la subida por la 6th Avenue, con un rodaje de 500 metros hasta la entrada por el Central Park Drive Sur de la 59th Street y luego la subida por dentro del Parque por el camino paralelo al Park Drive que bordea, dejando a la derecha, el pequeño zoo, el Belvedere Castle y la pista de patinaje del Parque. Es un recorrido con toboganes. Es la parte final del NYC Marathon, por lo que uno se puede imaginar la dureza del final.

Hacia la mitad del Parque se llega al Jacqueline Kennedy Onassis Reservoir, dejando a la izquierda el famoso Great Lawn, no muy lejos de donde se Jeff Bridges y Robin Williams rodaron esta escena de la película de Terry Gilliam “El Rey Pescador”:

Además de las espectaculares vistas del skyline de Manhattan cercano al Parque, el Reservoir es uno de los principales atractivos de esta ruta. Se puede rodear corriendo en paralelo a su orilla, siendo uno de los lugares más transitados por runners. El sendero es algo estrecho, y en los días de lluvia se llena de barro.

El Reservoir es una de las imágenes típicas de Central Park y escenario de diversas películas. Entre ellas, por supuesto, las de Woody Allen, como, por ejemplo, una de sus obras maestras, “Hanna y sus Hermanas” (“Nobody, not even the rain, has such small hands”. E. E. Cummings), que en diversas secuencias muestra este lago, así como otros escenarios del Parque.

La vuelta hacia el hotel se hace más o menos por el mismo camino, hasta salir por la misma entrada de la 59th Street. Ya en las calles de Manhattan, para variar, la bajada se puede hacer por la 5th Avenue, plagado de lugares emblemáticos.

Por ejemplo, se pasa, nada más salir del Parque, por delante del Plaza Hotel, uno de los atractivos turísticos de esta zona de Nueva York.

El Plaza es también escenario de numerosas películas y series. Por ejemplo, en una habitación de este Hotel se aloja en la quinta temporada de la serie “Los Soprano” su protagonista, Tony Soprano, tras abandonar su casa. Es donde, en el episodio “The Dream Test” tienen lugar algunas de sus simbólicas pesadillas, presagio de la temporada final de esta serie, la mejor de la historia de la televisión.

También en la vuelta por la 5th Avenue se cruza por delante del conocido FAO Schwarz, en la acera de enfrente del Plaza y junto a una de las espectaculares tiendas de Apple. FAO es un lugar para visitar, con o sin niños. Obviamente, venden reproducciones del piano del suelo de la escena más famosa de la película “Big”, que se rodó en este lugar.

Y por este recorrido de vuelta con tanto glamour se pasa por Tiffany’s, que prácticamente no ha cambiado respecto a la famosa secuencia de arranque de “Desayuno con Diamantes” con Hepburn – Gollightly:

En resumen, un recorrido de algo más de unos 10 kilómetros diarios para un total, según mis estimaciones, de unos 65 kilómetros en 6 días.

Para los que puedan pasar unos días en Nueva York, comento algunos sitios agradables para comer o cenar.

Balthasar. Braserie francesa en la zona de NoLIta. Excelente carne y marisco, a precios razonables. Y, sobre todo, una decoración y ambiente espectacular. Muy frecuentado por famosos y en una zona absolutamente de moda. Apropiado para almorzar, está cercano a la zona comercial de Broadway y NoLIta. Cerca se encuentran tiendas imprescindibles, como, por ejemplo, la tienda Apple, Levi’s, Muji, etc.. Es un restaurante también habitual en películas (sale en algunas de las de Woody Allen, por ejemplo) y concurrido por famosos. El único inconveniente es la larga espera habitual para conseguir mesas, pero merece la pena. Es mi preferido de los que tuvimos ocasión de conocer.

Nobu. Cadena con establecimientos en varios países, aunque todavía no ha llegado a España. Comida japonesa, con fusión Sudamericana, muy de moda. Parece que uno de sus propietarios es Robert de Niro. Fuimos al de la 57th, entre el Warwick y Central Park. Aunque parece que el de Hudson en NoLIta es, incluso, más llamativo, me pareció sencillamente espectacular, tanto por la comida como por el servicio y el ambiente. Precios no demasiado caros en relación a la calidad. Una auténtica experiencia, en la que lo mejor es dejarse recomendar un menú degustación. Es un lugar recomendable para cenar.

The River Cafe. En Brooklyn. Uno de los restaurantes míticos y más conocidos de Nueva York. Una ubicación perfecta, prácticamente debajo del Puente de Brooklyn, con unas vistas increíbles. Especialmente, por la noche. Buena comida, aunque no del nivel, en mi opinión, de los dos anteriores. Pero, sobre todo, elegante (obligan a llevar corbata) y con glamour. Precios caros (fuimos invitados por la organización del seminario). Sale con frecuencia en películas y series de televisión. Es, por ejemplo, el lugar en el que suele quedar a cenar Johnny Sacks con Tonny y los chicos de New Jersey.

JG Melon. Maravillosa hamburguesería en el Upper East Side, una de las zonas más elegantes de Manhattan. Se trata de un establecimiento clásico, ligeramente “destartalado”, pero en el que se sirven unas de las mejores hamburguesas de Nueva York. Es perfecto para el almuerzo tras un paseo por Central Park y de la zona comercial del Upper. Los precios muy razonables. También hay que esperar un poco para conseguir mesa. Con curiosas las placas sobre la zona de la cocina a la vista.

The Gramercy Tavern. Es, junto al River Café, el más elegante de los restaurantes en que estuvimos. Cocina norteamericana al 100%. Todos los productos, incluido el vino, son, aparentemente, de la zona de Nueva York y áreas limítrofes. Excelente calidad de los platos, algunos sofisticados y, por supuesto, a precios elevados (el doble que el Nobu o Balthazar). Es una buena opción para una cena tras, por ejemplo, un espectáculo musical de Broadway, zona de la que se encuentra próximo. El servicio, como en casi todos los restaurantes y comercios de Nueva York, es excelente y didáctico.

Macelleria. En el Meat Packing District, en la parte suroeste de Manhattan, uno de los barrios de moda en la ciudad y que tuve la ocasión de conocer por primera vez en este viaje. Fuimos invitados por la organización del seminario en la primera noche. Como la mayoría de los restaurantes de la zona, especializado en carne (este era el lugar donde se encontraban los principales almacenes de carne traída a Nueva York). Excelente comida (por supuesto, pedir carne) en un ambiente muy agradable.

Este nuevo barrio está muy bien rehabilitado y cuenta como una de sus principales atracciones con un parque, llamado “High Line”, muy cerca de este restaurante, en lo que eran los antiguos raíles elevados del tren.

Y para terminar, un par de novelas recientes, recomendables para ambientarse en este Nueva York de principios del siglo XXI.

Primero, la excelente “Chronic City” de Jonathan Lethem. Es, fundamentalmente, una crónica sobre la amistad, con ciertos toques de fantasía, en el marco de la clase media – alta del Upper East Side de Nueva York. La última novela de este autor, nacido en Nueva York, quizá uno de los más importantes de la actual narrativa norteamericana (en mi opinión, superior a su tocayo Franzen), tras sus dos grandes obras maestras, “The Fortress of Solitude” y, sobre todo, “Motherless Brooklyn” (quizá la mejor novela negra de los últimos quince años).

Y, segundo, otra de las grandes novelas actuales sobre Nueva York. “Super Sad True Love Story”, de Gary Shteyngart, que precisamente leí durante este viaje. Una bella historia de amor ambientada en un Nueva York ficticio (o, no tanto?…), en el que Estados Unidos está en bancarrota y en manos de China, el dólar se sustituye por el yuan, las revueltas populares invaden la ciudad y se instaura un clima de violencia que transforma la ciudad y su gente.

En fin, una experiencia sensacional en esta gran ciudad. Y para terminar, un gran homenaje a la ciudad de uno de sus máximos representantes y vecinos.

[Ruta incluida en la entrada “Recopilación de Rutas para Correr. Agosto 2013“]