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San Silvestre Vallecana 2014

El pasado 31 de diciembre de 2014 participé por 11ª ocasión consecutiva en la San Silvestre Vallecana, en su modalidad Internacional. En este artículo describo algunos datos de los entrenamientos previos, los resultados de la carrera, las sensaciones durante y posteriores a la carrera y unos comentarios sobre temas organizativos y logísticos. También se incluyen algunas menciones al recorrido, aunque éste se encuentra explicado, de forma más detallada, en este otro antiguo post.

Previsiones y Resultados Finales

De acuerdo con los entrenamientos previos y la marca de referencia en la carrera previa Ponle Freno del 30 de noviembre, el tiempo previsto se encontraba entre 37’00 y 37’10”. No obstante, la aparición de unas molestias significativas en los abductores durante la semana previa, junto con la intensificación de los efectos de la alergia a las plantas arizónicas (no llueve en Madrid desde hace muchos días), me hizo revaluar el objetivo a solo bajar de los 38 minutos, con el objetivo de servir de acreditación, si las condiciones siguen siendo las actuales, para la carrera internacional del próximo año.

La marca final fue de 37’25” (neto, según el Garmin; brutos, según los resultados de la organización, 37’31”). Es la 10ª marca de las 11 participaciones en la carrera Internacional, solo mejor que los 37’34” del 2006, y la 35ª del total de 45 pruebas de 10.000 metros en que he participado.

No es uno de los mejores registros, pero es personalmente muy satisfactorio dado que se encuentra muy cerca intervalo previsto a pesar de las citadas importantes molestias en los abductores, que me obligaron a disminuir voluntariamente el ritmo en la segunda parte de la carrera.

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En cualquier caso, es una sensacional experiencia, como en todos estos últimos años, concluir diciembre con una maravillosa carrera por estas calles de Vallecas.

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Ritmos de Carrera y Sensaciones

En la siguiente tabla se desglosan los ritmos durante la carrera.

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A grandes rasgos, se aprecian los distintos esfuerzos derivados del perfil de la prueba y las condiciones específicas de este año:

  1. El primer kilómetro se realiza casi 10 segundos más lento que el promedio de los 7 siguientes debido a las dificultades en la subida de la calle Concha Espina, antes del giro en Serrano, como consecuencia de la masificación en la salida y, también en este año, los dos sorprendentes apagones de la iluminación de la calle Serrano a su paso por el barrio de El Viso, que hizo aflojar e, incluso, por unos segundos, detener el avance; la sensación fue extraña y, en algún momento, preocupante, dado el fuerte ritmo al que se corría y la imposibilidad de percibir posibles obstáculos (coches aparcados, motos de acompañamiento de la carrera, otros corredores detenidos, etc.). La organización debería prever estas contingencias en el futuro, dado el nivel internacional de esta San Silvestre.
  2. Como de costumbre, los kilómetros 2 al 5 (Paseo del Prado tras Neptuno) se corren con una gran rapidez (03’34” de media) gracias al perfil en bajada (ver gráficos) y a la animación y belleza del recorrido (calle Serrano – Puerta de Alcalá – Cibeles – Paseo del Prado). Es el mejor momento de la carrera y, en mi caso en esta edición, sin aún molestias significativas. El paso por el kilómetro 5 en 18’01” marcaba perfectamente el tiempo previsto: habitualmente, suelo cumplir un tiempo final de, aproximadamente, dos veces el de dicha mitad de la carrera, más un minuto.
  3. En la segunda parte se siguen registrando ritmos rápidos hasta el kilómetro 8 gracias a la bajada por la Avenida de Ciudad de Barcelona; precisamente, también, una de las zonas más animadas del recorrido. En este caso, aflojé ligeramente el ritmo en algunas partes de bajada dadas las molestias. Probablemente en este espacio de los 3 kilómetros entre el 5 y el 8 es donde, de forma conservadora, preferí no arriesgar un sub – 37 y asegurar un sub – 38 para acreditar marca para la carrera Internacional del 2015.
  4. Los dos últimos kilómetros en subida fueron en línea con lo previsto. Salvo en años en que llego con un estado de forma excelente, suelo completarlos, debido a la importante subida, en unos 8 minutos (4 minutos por kilómetro) que es, prácticamente, el tiempo marcado.

Destacar algunos matices que, junto con las molestias físicas descritas y el tono conservador de la segunda parte de la carrera, influyeron ligeramente en la marca:

  1. Las citadas aglomeraciones y reducciones de ritmo por los apagones en el primer kilómetro pudieron tener un impacto de entre 5 y 10 segundos en la marca final.
  2. En un par de tramos del final en Vallecas (punto kilométrico 9 y cuesta final previa a la entrada en el Estadio) aflojé el ritmo debido a “tapones” generados por otros corredores. En ambos casos, habría podido ligeramente más deprisa. Estimo en otros entre 5 y 10 segundos este efecto.

Entrenamientos y Referencias Previas

Semanas Anteriores

Durante las dos semanas previas había entrenado 162 kilómetros a un ritmo medio de 04’50”.

El volumen era casi similar al del año pasado en esas dos semanas (169 kilómetros), pero el ritmo, significativamente peor (04’44” en el 2013), como consecuencia de las molestias físicas mencionadas. Estos 6 segundos por km de diferencia hacían prever una marca cercana a 37’10”, en torno a 1 minuto por encima de la marca del año pasado (36’07”).

Carrera Ponle Freno

Es la referencia más cercana de una prueba de 10.000 metros previa a la San Silvestre de la que dispongo. El promedio en los 5 últimos años era de una mejora de 58 segundos entre una y otra.

Por lo tanto, una posible referencia era situarse en los 37’00”, aproximadamente, mejorando ese tiempo de los 37’59” registrados en la Ponle Freno del pasado 30 de noviembre.

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Series y Repeticiones a Ritmos Altos

Debido a las obras en el circuito de la Dehesa de la Villa, las series practicadas para mejorar ritmos entre la carrera Ponle Freno y la San Silvestre solo pudieron ser de 400 metros. Por una parte, menos apropiadas que las de 800 o 1.000 metros para preparar una carrera de 10.000 metros y, por otra, y sobre todo, creo que causantes de las molestias en los abductores. Resulta paradójico, dado que la nueva superficie en que se está renovando el circuito es excelente, mucho mejor que la anterior, pero, quizá, haya que acostumbrarse poco a poco. Además, las repeticiones de esta menor distancia son más “explosivas” y, por tanto, probables causantes de mayores problemas físicos.

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Realicé 4 sesiones de entre 12 y 15 series de estos 400 metros, a unos ritmos medios de, aproximadamente, 01’27” por cada repetición (equivalentes a uno de 03’38” por kilómetro). Las gráficas de la sesión previa a la carrera (12 x 400 + 200 metros para completar 5 kilómetros) son las siguientes:

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Para extrapolar los tiempos en series a los probables en una carrera suelo incrementar el tiempo medio resultante (en este caso, 03’38” por kilómetro) en un segundo por cada kilómetro de menos respecto a la distancia de la prueba (en este caso, 5 kilómetros menos en las series que en la San Silvestre de 10.000 metros). Por lo tanto, el tiempo estimado también era similar a los antes indicados: 03’38” + 00’05” = 03’43” por kilómetro (37’10” en 10 kilómetros).

Sensaciones Posteriores a la Carrera

Además de los mayores periodos y dificultades de recuperación de carreras rápidas que voy experimentando a medida que transcurre el tiempo, en este caso, los problemas en los abductores me han afectado significativamente. Con mucha prudencia, he trotado tres días seguidos a ritmos muy lentos para recuperar mejor y evitar problemas mayores (de vez en cuando, los dolores me “avisan” de una posible rotura).

El primero de ellos, el día 1 de enero, para comenzar el año de una buena manera, a un trote de 5 kilómetros muy lento (con muchos dolores) con mis hijos, que se animaron.

Los dos días siguientes (2 y 3 de enero), a ritmos también lentos, no habituales (05’30” el primero; 05’15” el segundo), pero distancias más significativas (14 y 17 kilómetros, respectivamente) y, sobre todo, con unas sensaciones mucho mejores.

Carreras Planificadas para 2015

En principio, me encuentro inscrito para las maratones de Barcelona (marzo, para “sacar la espina” del fallido intento de este último año) y Boston (abril, e ídem.). Espero al 15 de enero para intentar formalizar el registro (con marca garantizada) en el Maratón de Nueva York (noviembre, también para compensar el abandono de este último año).

De momento, también, me he apuntado en estos últimos días a dos medias maratones de mi preferidas: la de Fuencarral – El Pardo (febrero) y la Villa de Madrid (abril).

Quedarán pendientes las tradicionales carreras de 10.000 (CSIC, Tetuán, Ponle Freno, etc.) que pueda encajar y algunas otras ideas rondando (maratones de Estocolmo, de nuevo Berlín o Amsterdam), en el caso de que los anteriores planes no se puedan cumplir y sea preciso improvisar sobre la marcha.

Libros

En una entrada previa incluí la relación de los mejores libros que tuve la oportunidad de leer en 2014. Podría haberse incluido en esa lista, y lo recomiendo, el último que leí en el año, no comenzado en el momento de aquel artículo, y terminado, precisamente, en la tarde del 31 de diciembre: una excelente novela corta, titulada “El Bigote”, de Emmanuel Carrère (autor de “Limonov”, una de las más grandes del 2014).

También 2015 comienza con buenos libros. De momento, “Canciones de Amor a Quemarropa”, de Nickolas Butler. Adquirida, precisamente (y junto con la última de Luisge Martín, “Toda una Vida”), en la mañana del 31 de diciembre, tras dejar el coche aparcado en Vallecas para recogerlo al final de la San Silvestre.

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La de Butler es una muy notable novela, sobre la amistad y la importancia del hogar, ambientada en Wisconsin, desarrollada a través de una interesante (y eficaz) dinámica narrativa y con unos bien construidos personajes centrales, siendo uno de ellos, aparentemente, un homenaje al cantante y compositor Justin Vernon (Bon Iver), vecino y amigo de la infancia del autor. Además, y a tono con el título, incluye, numerosas referencias musicales.

Para el comienzo del año, además, la colección de nuevas lecturas acumuladas, que, probablemente, iniciaré, de forma simultánea, con “Los Ensayos”, de Montaigne (impaciente por empezar), y “La Muerte del Padre”, de Knausgärd (para completar las dos primeras de su autobiografía de 6 tomos, antes de la edición el próximo mes de mayo de la 3ª parte).

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San Silvestre Vallecana 2012

Cronología del Día

08.00. En marcha. Madrugar para aparcar el coche en Vallecas, cerca de la meta. En esta ocasión, antes que de costumbre por la huelga del Metro de Madrid, desde media tarde.

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08.45. Saliendo hacia Vallecas, acompañado por Daniel y Guille. Por la M30, niebla en Madrid, parecido a Londres por unos días. Temperatura de entre 1,5 y 3,0 grados durante el trayecto. La previsión para la hora de la carrera internacional es de entre 6 y 8 grados. Con posibilidad de lluvia hacia las 20.00, hora de comienzo. Un par de grados más, sería perfecto.

09.00. Por las calles del barrio de Vallecas. Ya hay coches buscando sitio. Tras unos quince minutos, encontrada una plaza cómoda. En el núcleo de calles habitual, a unos 400 metros del Estadio de Vallecas en el lateral izquierdo, sentido de subida, de la Avenida de la Albufera. Allí, en el barrio.

09.30. Tras un corto paseo por los alrededores de la Avenida de la Albufera y el Estadio, y tomadas las habituales fotos, camino al Metro. Mucho frío. Portazgo, remota estación, fin de trayecto, en la época de estudiante. Ahora, en las Nocheviejas, llegó allí en poco más de media hora, corriendo. La curvatura espacio – tiempo entre branas. Por cierto, Lisa Randall, además de uno de los más importantes físicos del mundo, guarda un cierto parecido con Jodie Foster.

Universos ocultos ... libro recomendado

10.00. Bajada en Sol. Napolitana de crema en la Menorquina. Mucho frío. Camino de La Central, recién abierta. El futbolín del sótano libre, por fin. Jugando hasta casi las 11.00. Marcador, 50 – 21. Ritmo de más de un gol por minuto. Recordando.

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11.00. A continuación, otro rato repasando recomendaciones. Casi todas las interesantes son novelas que ya he leído o están en el montón de libros pendientes, en casa. Precisamente ahora, leyendo una de ellas, “Nada”, de Blake Butler. Muy bueno, como los tres anteriores de Alpha Decay. Complejos, pero adictivos: “Memphis Underground” (el mejor), “El Sentido Interrogativo” y “El Libro de las Bromas”. Esperando la próxima, la  traducción de “House of Leaves”, de Mark Z. Danieliewski.

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11.45. Metro en Santo Domingo, hacia casa. A recoger los encargos para la cena. Sin incidencias.

16.30. Incidencia. De las 36 copas de la cristalería quedan 4. En la última celebración, en Julio, no echamos de menos copas. Hacia Alcampo, pensando en que habrá sido de ellas, a improvisar una solución de emergencia.

18.00. Empezar a preparar la ropa, zapatillas, chip, etc. Tuitear alguna foto.

19.00. Camino del Bernabeu. De nuevo, solo con los dos niños (Almudena, “odio las carreras”, se queda en casa). Al salir de casa, 2 grados. En Puerta de Hierro la temperatura suele oscilar entre 2 y 3 grados por debajo de la simultánea en el centro de Madrid. El termómetro de la plaza de Cuzco marca… 2 grados.

19.15. Estiramientos. Despojando ropas. Solo quedan la camiseta oficial de manga larga, un pantalón corto, guantes (dos pares finos) y la braga del cuello. Y la novedad, calcetines largos, hasta la rodilla. No por el frío, para proteger (psicológico, creo) la parte superior de la tibia izquierda, con tendinitis desde hace casi dos semanas. Las zapatillas, las Mizuno Aero mixtas.

19.30. Comenzar a calentar. Intensamente, por el frío. Saludos, charla con los conocidos habituales. Una buena forma de felicitar la Nochevieja.

19.45. Muchos corredores ya situados. Entro en la zona de salida. No demasiado atrás. El error habitual: justo de frente a los hierros que separan los dos arcos de salida. Para variar, ligero movimiento hacia la izquierda; así se sube más cómodo Padre Damián. A costa de recorrer unos pocos metros más (en la meta, Garmin marca 10.120 metros).

20.00. Salida. Caos. Una de las peores en las populares. Solo unos 700 corredores, pero la mayoría ansiosos por arañar unos pocos segundos. Apretados, saliendo rápido. Peligroso, es fácil golpearse, tropezar. Demasiada pasión, en mi opinión.

20.02. Giro a la derecha para coger Serrano. El recorrido es el de siempre, el descrito en el post de la San Silvestre Vallecana de 2011. La subida de Padre Damián es indicio de sensaciones. Si me fío de ellas, este año no llego ni a Atocha. Asfixiado, debido a la alergia a las arizónicas, creo.

20.11. Kilómetro 3 en Serrano a 3’30” el kilómetro (!). Pienso que lo recordaré en las cuestas del final en Vallecas.

20.15. Bajando por Alcalá hacia Cibeles. Menos emoción, menos público que en otros años?. O quizá, solo sensación mía.

20.18. Por el kilómetro 5 delante de El Prado, el crono en 17’30”. Empiezo a pensar que el previsto (37’15” – 37’30”) se puede mejorar. No estoy seguro.

20.21. Pasada la Estación de Atocha corremos a un par de metros de un autobús de la EMT que está tomando la curva por el carril colindante. Ya acostumbrados: el kilómetro 39 (¡) del último Mapoma lo hicimos pegados a decenas de coches y autobuses por la subida de la Ronda de Atocha. Es curioso que no corten al tráfico de forma completa el trayecto, unos pocos minutos. El domingo, todo el centro de Madrid estuvo cortado desde las 08.00 a las 14.00 por la Misa de las Familias (?). Prioridades del Ayuntamiento. ¿Madrid 2020?.

20.25. Bajada de Ciudad de Barcelona, espectacular. Abarrotada de público. Veo animando a Paco (sorpresa!), y a unos cuantos colegas que han corrido la Popular. Gran punto, empezaba a pasar un momento difícil. Cuenta mental en el kilómetro 7: a 4 minutos el kilómetro, llego en 36’40-45″, aproximadamente. Más de medio minuto mejor que lo previsto. Decido disfrutar, tomar con calma el final.

20.26. Vallecas. Sin palabras. No hay otra carrera en el mundo como esta.

20.28. En el kilómetro 8, la marca (re-) prevista mejora un poco. Cerca de 36’30”. Para compensar el optimismo, flato durante toda la cuesta de Martínez de la Riva. Hago memoria para acordarme de cuando experimenté flato en una anterior carrera. No recuerdo.

20.34. Llegando a las inmediaciones del Estadio. Chocando palmas con algunos de los numerosos nichos animando. Y otro palmeo solidario a una pequeña pancarta reivindicativa, que andaba por ahí.

20.35. En el Estadio. Disfrutar la media vuelta. Este año con un pavimento que no resbala. Novedad.

20.36. Meta. Empieza a llover en ese momento. Podría haber sido un poco antes, para despejar polución y polen. Natalia Rodríguez, me parece muy atractiva, está todavía por allí. Saludos rápidos y a salir, volando, para la cena. Este año más rápido, llueve mucho. En el coche veo que la temperatura es de 2 a 3 grados. Previsión del tiempo fallida. So Cold.

Al final, marca oficial neta de 36’21”:

  1. Un minuto y un segundo por encima de mi mejor marca de 10.000.
  2. Pero aproximadamente un minuto mejor que lo esperado.
  3. La 5 mejor de las 10 San Silvestres en que he participado.
  4. La 7 mejor entre los 50 diezmiles que he corrido.
  5. Excelente, dadas las circunstancias.
  6. Es decir, 36’21” > ( Hernia discal + Tendinitis tibial + Alergia Arizónicas + Resfriado + Flato + Frío ).
  7. Y lo mejor: un minuto y pico mejor que hace 5 años.

Valoración de la carrera

Positivo:

  1. El público de Vallecas.
  2. El público del resto del recorrido.
  3. La entrada en el Estadio de Vallecas.
  4. Correr por el barrio de Vallecas y el centro de Madrid en Nochevieja.
  5. El recorrido, duro, pero rápido para los estándares en las populares madrileñas.

Negativo:

  1. El elevado precio de la inscripción.
  2. La ocurrencia de la Organización para la recogida de camiseta, chip y bolsa en Preciados, al lado de Cortylandia, en plenas Navidades.
  3. El desorden de la recogida de bolsas y salida del Estadio de Vallecas tras el final.
  4. El ansia de arañar segundos en la colocación de algunos populares en la salida, peligrosa a la vez que absurda.
  5. La eliminación del servicio tradicional de guardarropas en la Popular, inaceptable en relación al precio de la inscripción.
  6. La deficiente promoción por parte de la Organización del concepto popular de la carrera en los medios de comunicación y redes.

Resultados San Silvestre Vallecana 2011

Como complemento al anterior post sobre los previos de la San Silvestre Vallecana 2011, comentar la victoria del etíope Gebriwet Hagos en la categoría masculina y de su compratiota Tirunesh Dibaba en la femenina. Esta segunda esperada, dado que la etíope es actual plusmarquista del mundo de los 5.000 y fue Oro en los JJOO de Pekín en 5.000 y 10.000. Era la principal favorita, a pesar de salir de una lesión.

En cuanto al vencedor masculino Gebriwet Hagos, que se impuso en la misma línea de meta al eritreo Mehdrin (también saliendo de otra lesión), otro de los favoritos, ha sido una cierta sorpresa. No obstante, su marca demuestra una enorme calidad y gran estado de forma.

También muy buen resultado de Chema Martínez, cuarto.

Para actualizar los comentarios sobre la carrera en el anterior post, felicitar a la organización por “pulir” algunos de los pequeños defectos comentados. Por ejemplo, este año sí aparecen los tiempos netos en la clasificación final de la carrera Internacional. Asimismo, la bolsa del corredor y la atención al final de la carrera en el interior del Estadio de Vallecas fueron más completos. Enhorabuena por el éxito de participación (38.000 en la Popular!), organización y deportivo.

Y buen resultado personal: 35’20”, mejorando 17″ mi anterior mejor marca de 10.000. Pasos por el 5.000 en 17’04” y por el 8.000 en 27’47” para los 2 duros últimos kilómetros en 3’45” y 3’48” (ese accidentado tramo en el estadio con la moqueta y los conos!). Muy contento, y agradecido a José Luis Bernabé (un abrazo!), que me ayudó a controlar el ritmo entre el 4 y casi el 9, en el que ya no pude seguirle.

San Silvestre Vallecana 2011

10 kilómetros, 10 (+1) canciones

El próximo 31 de Diciembre se celebra la tradicional San Silvestre Vallecana.

Es una de las mejores carreras populares de Madrid, inigualable en ambiente y con un recorrido rápido para hacer buenas marcas.

La salida tiene lugar en la avenida de Concha Espina, en el lateral del Bernabeu, a la altura de la plaza de los Sagrados Corazones.

El primer tramo, de unos 350 metros, es la subida por Concha Espina hasta el cruce con Serrano. Una pendiente considerable, en la que no se deben desperdiciar fuerzas que serán necesarias más adelante. Además, con la proliferación de corredores de la salida, es recomendable centrarse en buscar una buena posición. Lo mejor es situarse en el lado de la izquierda. Al final de esta subida, a ese lado, se encuentra el Hospital de San Rafael.

En Serrano, tras el giro a la derecha a la altura de la tradicional gasolinera y del nuevo Fiat Café, hay espacio suficiente para empezar a correr más rápido. Este primer tramo, hasta la plaza de los Delfines es en bajada, especialmente en los últimos metros. Aquí se recupera el tiempo y ritmo que se pueda haber perdido en la subida inicial. A izquierda y derecha dejamos uno de los barrios residenciales de Madrid, El Viso.

La salida junto al Bernabeu recuerda eventos deportivos y, también, conciertos (aunque cada vez menos), de artistas nacionales e internacionales, como los de uno de los habituales en los últimos años (2008, próximo julio 2012), Bruce Springsteen. Tratándose del kilómetro cero de una carrera, hay que pensar, por supuesto, en “Born to Run”:

El kilómetro 2 se inicia, aproximadamente, en el tramo de la calle Serrano que nace en la glorieta de los Delfines. Una primera parte llana, por delante del Polideportivo Magariños.

A continuación llega el “valle” del cruce de Serrano con María de Molina, una bajada muy pronunciada seguida por una subida corta pero empinada. Es conveniente no ir a tope en la bajada (tramo delante del Instituto de Empresa) para coger con fuerzas la subida que lleva al cruce con el puente de Eduardo Dato.

Aquí la carrera entra en la zona comercial de Serrano. Empieza a notarse una significativa afluencia de público, especialmente en el cruce con el puente de Eduardo Dato y en la confluencia de Serrano con Ortega y Gasset. Es una parte en ligera bajada, en el que se disfruta correr desde que se renovó el asfalto hace poco más de un año. Tramo rapidísimo y muy atractivo, con una de las mejores iluminaciones navideñas de Madrid.

Como se ha comentado, al inicio de este segundo kilómetro se transita por delante del Instituto Ramiro de Maeztu, en el que el año 1967 nace el grupo “Canción del Pueblo”, uno de cuyos integrantes fue el conocido cantautor Hilario Camacho, que, entre otras magníficas obras, nos dejó esta bella pieza para Madrid:

El kilómetro 3 se prolonga por el final de Serrano hasta la Puerta de Alcalá. Sigue siendo un recorrido favorable y con algunos metros en ligera bajada, especialmente al llegar al cruce con Goya. Se deja a la derecha la Plaza del Descubrimiento.

Generalmente, aquí se encuentra menos gente animando. En mi opinión, es donde se debe empezar a apretar a fondo. La zona del lateral de la citada Plaza y del Museo Arqueológico se hace algo duro, prácticamente llano después de la ligera y casi permanente bajada hasta allí.

En la carrera por la calle Serrano dos recomendaciones: 1) intentar situarse hacia la derecha, pegados al separador del carril bus, y 2) fijarse bien en los respiradores del Metro y planchas de hierro del suelo, hacen resbalar, debido a la humedad de la noche.

Aquí se deja la parte del recorrido de mayor “glamour”. Donde se podría encontrar la “Lady Madrid” de Pereza, uno de los principales grupos madrileños actuales:

El kilómetro 4 se dirige desde la Puerta de Alcalá hasta el Museo del Prado. Es uno de los lugares más espectaculares de la carrera. Por la animación de la gente, el monumental entorno (Puerta de Alcalá, Cibeles, Gran Vía al Fondo con el Edificio Metrópolis, Palacio de Correos a la izquierda) y la bajada de Alcalá a Cibeles.

Por supuesto, un clásico en homenaje al arranque de este kilómetro 4 en “La Puerta de Alcalá”, de otra madrileña,

El kilómetro 5, mitad de carrera, se encuentra en el lateral del Museo del Prado. Desde Cibeles sigue siendo una zona de ligera bajada. Aunque también monumental (Cibeles, Neptuno, los hoteles Palace a la izquierda y Ritz a la derecha, el Museo del Prado, el Museo Thyssen), es una parte un poco “desangelada”. No acude mucho público a animar en los laterales.

Aquí hay que seguir corriendo a un ritmo elevado, aprovechando los últimos tramos de descenso continuado. Es un punto de la carrera en el que la aglomeración de corredores ya se ha despejado y se circula con comodidad.

Es preciso tener en cuenta que la segunda parte de la carrera es significativamente más dura y que el paso por el kilómetro 5 se haga a un ritmo medio superior al que se espera al final.

Como referencia, en los últimos años, con marcas finales en el entorno de 3’34” – 3’37” medios por kilómetro, el paso por el 5 ha sido en menos de 3’30” medios por kilómetro. Lo lógico es que en la segunda parte de la carrera se pierda, a estos ritmos, un minuto respecto al registrado en el kilómetro 5.

En este recorrido por el Paseo del Prado es preciso prestar atención al pavimento, con muchos baches e imperfecciones.

Por una zona cultural como esta, y a la hora que transita la carrera, lo mejor es dejarse llevar al ritmo de la “Música Nocturna de Madrid”, de Boccherini:

El kilómetro 5 donde empieza la carrera “de verdad”. Desde el lateral del Jardín Botánico nos dirigimos a Atocha, un punto con una gran afluencia de público.

En el giro hacia la derecha para entrar en la Avenida Ciudad de Barcelona nos encontramos con las primeras cuestas de la segunda parte de la carrera. Aquí es donde se comienza a percibir el esfuerzo de la primera parte. No obstante, el kilómetro 6 se alcanza relativamente bien.

Se pasa de anchas calles a unos tramos que, si bien también en amplias calzadas, se encuentran abarrotados de gente dejando un pasillo mínimo para los corredores. Es necesario posicionarse bien. Asimismo, aquí es donde conviene integrarse en un grupo de corredores de un ritmo similar para aguantar en bloque hasta casi el final de la carrera.

Este es un tramo caracterizado por el icono de la estación. Pero en la San Silvestre, nadie se “baja en Atocha”:

El kilómetro 6 supone la inmersión en la esencia de esta carrera, el increíble ambiente. Si bien lo que siempre más se recuerda es la entrada en las calles de Vallecas, ya desde este punto de Retiro parece que todo el barrio sale a la calle a animar, una muchedumbre que deja un mínimo pasillo para los corredores. A la izquierda, al inicio de la avenida, se encuentra la Basílica de Nuestra Señora de Atocha.

Hay que situarse bien, ya que prácticamente se transita en fila de a uno , y disfrutar del ambiente. Es una zona en la que predomina la bajada, en la que hay que apurar las últimas fuerzas para correr a tope. Solo es recomendable relajar el en la parte final de la bajada, hacia el kilómetro 7, ya cerca del paso por debajo del puente de la M-30, para afrontar mejor los tres últimos kilómetros en Vallecas.

En este tramo de la carrera es cuando se entra en el Barrio.

A partir de la mitad del kilómetro 7 se entra en la parte más emocionante de la carrera, Vallecas.

Después de pasar por debajo del puente de la M-30 se enfilan las primeras cuestas de la Avenida de la Albufera, en la que, tras unos metros, se gira a la derecha para llegar al punto kilométrico 8 en la avenida del Monte Igueldo.

Este es un tramo de “transición”, que combina la parte final de la bajada de Ciudad de Barcelona con el inicio de las cuestas en Vallecas. Es emocionante sentir la animación de la gente en esta zona, que se multiplicará aún más en los dos últimos kilómetros. A derecha e izquierda del inicio de la Avenida de la Albufera se van dejando los puestos portátiles de artículos navideños. Y por la zona de Monte Igueldo con la calle Peña Gorbea, en la que empiezan las duras rampas del final, se pasa al lado del Mercado del Puente de Vallecas.

El paso por el kilómetro 8 debe ser otra de las referencias de la carrera, dado que los dos últimos kilómetros son muy duros, con prácticamente todo el recorrido en subida. Es probable que a partir de este momento el ritmo sea 20 – 30 segundos por kilómetro más lento que el medio llevado hasta ese punto. Como referencia, en las tres últimas ediciones mantuve el ritmo medio hasta ese punto en, aproximadamente, 3’30” el kilómetro para acabar en las medias antes indicadas de 3’34” – 3’37”.

Ya en Vallecas, sentimos el aroma del barrio. Uno de los cantautores nacidos en el mismo, que nos habla de un kilómetro que ya hemos dejado mu atrás:

Los dos últimos kilómetros en Vallecas son espectaculares. Una animación del público solo comparable a la de los grandes maratones como Londres o Nueva York.

Es la parte más dura de la carrera. Tras el kilómetro 8, un giro a la izquierda a la altura del Mercado para iniciar una subida constante de cerca de un kilómetro por la calle Arroyo del Olivar. Aquí es donde se aprecia bien el buen o mal estado de forma y se tira de las reservas que quedan, si previamente se ha ido a tope. No hay aglomeraciones de corredores y no conviene adaptarse al ritmo de otros si no se quiere acabar desfondando en el último kilómetro.

Un aroma a barrio, a la esencia de Madrid. Sitio para un clásico, “Pongamos que hablo de Madrid” del grupo Los Porretas, que, aunque de Hortaleza, también reflejan, con una gran canción, este espíritu de los barrios obreros de Madrid:

Y el último kilómetro. Giro a la izquierda para encaminarse al Estadio del Rayo. Una cuesta corta pero muy empinada. En este punto, es necesario prestar atención al pavimento: adoquines, húmedos por el ambiente nocturno frío y por los sprays lanzados por la gente. También cuidado con estos, pueden cegar y molestar un poco.

Una vez superada esa cuesta, queda un corto callejeo por las calles adyacentes al Estadio, como Puerto del Monasterio, Payaso Fofó, etc. Es un tramo llano, aunque se pierde un poco el ritmo por las curvas. Ojo con algunas zonas de pavimento maltrecho, con agujeros que, si ha llovido ese día, son molestos para la carrera.

La parte final comienza con un rodeo al Estadio, y una curva final a la izquierda para subir un tramo corto muy empinado que lleva a la entrada a una de sus esquinas.

Ya entrando al Estadio, hay que tomar precauciones en la bajada, en una rampa muy empinada en la que se gira abruptamente a la izquierda para enfilar uno de los laterales del campo. También es molesto el pavimento, una especie de moqueta o alfombra de un material esponjoso, que resbala ligeramente y se hunde ligeramente al pisar, dando lugar a una rara impresión. En los dos corners del fondo colindante con la calle Payaso Fofó hay que cortar el ritmo y volver a arrancar. Si se va deprisa es probable que “derrapemos” e, incluso, nos salgamos un poco del circuito marcado con conos. Hay que tener en cuenta que en este trayecto de unos 300 metros en el interior del Estadio se va a perder un poco de tiempo por estos giros e inconvenientes.

Y finalmente, la espectacular meta en el lateral del Estadio que da a la Avenida de la Albufera.

Y ya que estamos en el campo del Rayo Vallecano, un doble homenaje, el himno del equipo, interpretado por el conocido grupo vallecano Ska-p:

Y una prórroga para una última canción. Si siguiéramos un poco más arriba por la Avenida de la Albufera, nos encontraríamos con el vecino barrio de Vicálvaro, en el que, al lado de calles con bellos nombres (Tolerancia, Ilusión, Simpatía, Diálogo, etc.) y otros homenajeados (Miguel Delibes, Grande Covián, Imperio Argentina, etc.), el Ayuntamiento ha dedicado una calle a uno de los mejores cantantes que ha dado esta ciudad, Enrique Urquijo. Una pequeña obra maestra:

La altimetría de la carrera, en la que se percibe claramente la primera parte de bajada casi continua y los 2 duros últimos kilómetros, es la siguiente:

En resumen, una carrera con muchos e importantes atractivos:

– Recorrido sensacional para una buena marca.

– Simbolismo, tradición y, sobre todo, ambiente extraordinario.

– El público en todo el recorrido, y especialmente el de los barrios de Retiro y de Vallecas.

– “Codearse” y calentar unos minutos al lado de la élite, en el caso de la Internacional. E intentar aguantar su ritmo en la salida unos cientos de metros (quien pueda).

– La excelente camiseta técnica de manga larga, de buen diseño.

– El placer de, a continuación, cenar con la familia en la Nochevieja tras haber hecho un “carrerón”.

Y aunque en los últimos años la organización ha mejorado significativamente, desde la perspectiva de la carrera internacional, matizar algunos pequeños detalles a mejorar, como, por ejemplo, la acreditación del tiempo neto en las clasificaciones y un mayor esfuerzo de atención y avituallamiento a los corredores dentro del Estadio (actualizado el 1 de enero de 2012). Asimismo, en alguna edición la recogida de bolsas tras la carrera ha sido caótica.

Para terminar, por si alguien tiene curiosidad, mi entrenamiento de esta semana (objetivo sub 36):

– Lunes: 14 km a ritmo cómodo (4’30” – 4’35”).

– Martes: 8 x 1.000 a una media de 3’37”, sin forzar al máximo, más 5 km al trote.

– Miércoles: 14 km a ritmo cómodo – medio (aproximadamente 4’25”).

– Jueves: series intensas 6 x 800 a 2’40” de media, más 6,5 km al trote.

– Viernes: 10 km a ritmo cómodo no controlado.

– Sábado: dejar el coche en Vallecas por la mañana.

P.D. A los vecinos del barrio de Vallecas: 1) agradecimiento, admiración; 2) disculpas por cualquier error (calles, sitios emblemáticos, etc.) y, sobre todo, no haber sabido expresar bien la esencia de este gran barrio.

Las Mejores Carreras Populares de Madrid

He participado en unas 80 carreras populares en 21 pruebas distintas, la mayoría de ellas en Madrid. En este post resumo las 7 pruebas que me parecen más atractivas de las que se corren en esta ciudad. Es una selección subjetiva. Es probable que haya otras carreras mejor organizadas, con recorridos más atractivos. Lógicamente, hay muchas en las que aún no he participado y que, probablemente, merecerían entrar en esta lista.

Están ordenadas cronológicamente en función de la temporada (Septiembre a Julio). Junto a las carreras, incluyo algunos vídeos musicales relacionados indirectamente con con ellas. También incluyo fotografías y algunos links a Google Maps de tramos significativos de las carreras, y alguna nota lúdico – gastronómica.

Carrera del CSIC (10.000 metros)

Suele ser la primera de la temporada. Se celebra a mediados de octubre, en un momento en que, salvo preparación para algún Maratón del otoño, se llega justo de forma. Además, el recorrido es duro.

Es una de las carreras más tradicionales de Madrid, con participaciones históricas de entre 3.000 y 4.000 runners, que en el año 2010 se incrementaron a más de 6.000.

Se sale de la calle Serrano a la altura del CSIC, pasado el Magariños, y se llega hasta la calle Recoletos, la anterior a la plaza de la Puerta de Alcalá, a la altura de la Pastelería Mallorca de Serrano, buen sitio para un aperitivo (copa de Parxet y alguno de sus bocatines o canapés) tras la carrera.

Es un placer recorrer este gran tramo de la Calle Serrano un domingo por la mañana, sin tráfico. Unos 3 kilómetros en ligera bajada, en en los que hay que guardar fuerzas. El giro en la estrecha calle Recoletos y el recorrido en ella es algo caótico, por lo que es conveniente estar atentos a la posición en la carrera.

Al final de la calle Recoletos se gira a la derecha por el Paseo del mismo nombre y se sube hasta el Ministerio de Economía, a la altura de Alberto Alcocer, en un tramo de unos 4 kilómetros. Se pasa, entre otros, por la Plaza de Colón, Nuevos Ministerios y el Santiago Bernabeu. Todo lo que se bajó en Serrano se sube en este tramo, que se hace muy duro, sobre todo al final. Se suele llegar casi desfondado hacia la zona del Paseo de la Habana, a no ser que se hayan regulado bien las fuerzas. También conviene guardar un poco para la subida por Alberto Alcocer, que tiene un tramo muy duro una vez pasado el cruce con Padre Damián.

Una vez en Príncipe de Vergara se sigue subiendo hasta la bifurcación con Serrano y se gira a la derecha para coger esta última a la altura del hospital de San Rafael, desde donde se enfila la bajada a la Fuente de los Delfines y la entrada al CSIC, en cuyo interior se encuentra la meta, al lado del edificio de la siguiente imagen.

A continuación, un plano esquemático de este recorrido.

He participado en esta carrera en 8 ocasiones, con tiempos entre 36.40 y 37.40. No es una carrera para hacer marca personal, debido a la dureza de sus subidas y el momento de temporada en que se corre.

Atractivos:

– Recorrido atractivo y muy céntrico, con un último kilómetro en bajada, aunque no propicio para marca.

– Buen test de inicio de temporada.

– Llegada y salida en el mismo lugar.

– Buena organización de la recogida de dorsales.

– Camiseta y bolsa del corredor aceptables.

Inconvenientes:

– Dureza del tramo de subida entre el kilómetro 3 y el 7.

– Giro algo “abrupto” en las curvas Serrano / Calle Recoletos / Paseo de Recoletos.

– Frío habitual (mediados de Octubre).

– Algunas dificultades para aparcar el coche cerca de la salida / meta.

– Algunas pequeñas deficiencias organizativas como consecuencia del fuerte incremento en el número de participantes en los últimos años.

En esta carrera se pasa por delante de tres de los hoteles AC en Madrid (AC Recoletos, AC Aitana, en el Paseo de la Castellana, y AC Cuzco). AC es una cadena vinculada Marriott, en uno de cuyos hoteles en Los Ángeles se rodó uno de los mejores videoclips de la historia. El ex – Housemartins Fat Boy Slim y un increíble, inesperado y antológico baile del actor Christopher Walker, protagonista, entre otras, de películas como “El Cazador” y “Pulp Fiction”.

Trofeo José Cano (10.000 metros)

Uno de los mejores y más prestigiosos diezmiles de Madrid. Se celebra a mediados de noviembre, generalmente con frío, y, en ocasiones, lluvia. Recorrido y momento de temporada propicios para una buena marca.

Se sale de la zona de García Noblejas y, tras callejear un poco, se hace ida y vuelta completa por la Avenida de Arcentales. La ida es cuesta abajo, y hay que reservar fuerzas para la vuelta en subida, de casi dos kilómetros. Este es un tramo interesante, en el que se produce el cruce entre participantes en bajada y subida, y en el que se puede ver de cerca a los líderes de la carrera, algunos de ellos profesionales cerca de la élite y bastantes africanos.

Una vez en el final de Arcentales, aproximadamente hacia el kilómetro 5, se vuelve a girar por García Noblejas para dirigirse a la calle Alcalá, en la que se gira a la derecha y se baja hasta pasada la Avenida 29 de Septiembre, para callejear hacia la derecha en dirección hacia el Parque de Canillejas, en el que se encuentra la meta. En ocasiones, especialmente en los últimos años, la organización ha cambiado el recorrido y la bajada tiene lugar por alguna de las calles anteriores paralelas a Alcalá, en concreto la calle Emilio Muñoz.

Es una carrera en la que, a pesar de la cuesta de Arcentales entre el kilómetro 3 y el 5, conviene ir a tope. El final por Alcalá, en bajada (o, en su caso, por Emilio Muñoz), es cómodo, y los desniveles no son lo suficientemente significativos como para cargar demasiado las piernas en el final.

Solo he participado en esta carrera en 4 ocasiones, al haber coincidido con viajes (el último de ellos, el año pasado, como describo en otro post de este blog, a Nueva York) o con otras carreras (como la de San Martin en Ourense), con marcas entre 36.50 y 37.55. Tengo la sensación de que no he conseguido “pillar el punto” a esta carrera.

Atractivos:

– Recorrido rápido para una buena marca.

– Buena y experimentada organización.

– Gran ambiente. Es una zona con numerosos runners y gran participación.

Inconvenientes:

– La climatología (salvo excepciones, mucho frío).

– La lejanía entre la salida y la meta, que obliga a una logística complicada con el coche (recomendable, dejarle cerca de la meta, por Alcalá).

En el recorrido original habitual, la carrera pasa en su fase final delante del histórico edificio de Telson, en el que, actualmente, se graba el programa de Antena 3 “El Hormiguero 3.0”. En una de sus últimas ediciones, hace un par de semanas, ha contado con la presencia de Lenny Kravitz, del que cuelgo esta curiosidad improvisada en Nueva Orleans.

Carrera Ponle Freno (10.000 metros)

Con solo tres ediciones se ha convertido en una de las carreras populares con más afluencia de corredores de Madrid. De hecho, este año 2011 casi 7.800 corredores han terminado la prueba de 10 kilómetros, la cifra más alta de los cerca de 50 diezmiles que he corrido, y solo superada por pruebas muy consolidadas como la San Silvestre Popular o el Medio Maratón Villa de Madrid. Un auténtico éxito. Una combinación de la buena organización de Atres Eventos y de la capacidad de comunicación del Grupo Antena 3.

Es una carrera dura. Para empezar, dos ediciones con una climatología adversa. La de 2009 se corrió bajo un diluvio que desembocó en granizo en la parte final de la carrera. Ha sido la carrera popular en las condiciones climatológicas más duras de las más de 80 que he corrido.

Además, el recorrido de las dos primeras ediciones fue complicado. Eran dos vueltas con salida y llegada en El Retiro. Se sale del Paseo de Coches para rodear el parque por O’ Donnell, Menéndez Pelayo, Avenida Ciudad de Barcelona y Atocha, para subir por la empinada rampa de Alfonso XII y volver a entrar a El Retiro por el paso que lleva a la Glorieta del Ángel Caído, también en subida (menos inclinada pero prolongada). Estas dos subidas se hacen muy duras en la segunda vuelta, siendo recomendable reservar fuerzas en la zona de bajada previa a Atocha.

Afortunadamente, en esta edición de 2011 se suaviza el recorrido. Este año hemos salido del mismo lugar (Paseo de Coches del Retiro), hemos girado a la derecha hacia Menéndez Pelayo, bajado Ciudad de Barcelona y Atocha y subida por Alfonso XII, pero, en lugar de volver a entrar en El Retiro para hacer una segunda vuelta similar, hemos bajado a Cibeles y, desde ahí, subido la Castellana hasta Emilio Castelar y vuelta hacia abajo a Cibeles, para subir Alcalá y entrar en el Retiro por O’Donnell. Se ha suavizado un poco, al evitar la segunda cuesta de Alfonso XII, aunque la subida Cibeles – Alcalá también ha pesado un poco.

Es recomendable acudir pronto a la salida para tomar posición en el caso de que se pretenda hacer una buena marca. También tiene el atractivo de la asistencia de rostros famosos, tanto del Grupo Antena 3 como de la política. En la edición de este año, por ejemplo, hemos contado, entre otros, con Miguel Sebastián, Pere Navarro, Carlos Sainz, Manu Sánchez, David Seijó, Roberto Leal, Ángel Rodríguez, Javier Alba y Antonio Rossi.

Atractivos:

– Buena organización, y un éxito importante de afluencia, tras solo dos ediciones.

– Excelente bolsa del corredor y camiseta técnica de Reebok.

– Una buena causa, extraordinario ambiente y caras conocidas.

Inconvenientes:

– Recorrido relativamente duro, suavizado este año 2011.

– Necesidad de acudir a la salida pronto para encontrar buen sitio si se quiere hacer una buena marca.

– Dificultades logísticas para aparcar el coche cerca de El Retiro.

También como puntos a mejorar, en los que ya está trabajando la organización de la carrera, la medición exacta (y a ser posible homologación) de la distancia (este año medía casi 300 metros más) y la entrega de trofeos por categorías (solo se han entregado a los 3 primeros de la general).

San Silvestre Vallecana (10.000 metros)

Para muchos la carrera del año. Un 10.000 homologado el 31 de Diciembre y con un recorrido muy propicio para una buena marca. Y, sobre todo, un ambiente excepcional. La edición popular de las 6 de la tarde reúne a cerca de 20.000 personas. La Internacional de las 8 de la noche es menos masiva (poco más de 500 corredores, que deben acreditar marca sub 38), pero con un ambiente increíble.

La salida tiene lugar en Concha Espina, en el lateral del Bernabeu, para subir hasta la calle Serrano. Este primer tramo es una de las subidas más dura del circuito, pero se afronta bien al ser el arranque.

La calle Serrano se recorre desde El Viso hasta la Puerta de Alcalá, en el que es probablemente el tramo más rápido que se hace en una carrera popular en Madrid: ligero desnivel, ambiente, público, iluminación navideña y, desde hace un año, un asfalto recién instalado, en el que se vuela.

Una vez en la Plaza de la Independencia se baja hacia Cibeles, uno de los puntos del recorrido con más público animando. Vistas increíbles de Alcalá y Gran Vía con la iluminación navideña.

Después de Cibeles, la carrera se dirige hacia Atocha, también en ligera bajada, pasando el kilómetro 5.

En Atocha comienzan las primeras rampas de la segunda parte de la carrera, para la que hay que reservar fuerzas. En primer lugar, una pequeña subida por el arranque de Ciudad de Barcelona, de la que uno se recupera fácil en la posterior bajada hacia el Puente de la M-30 desde el que se arranca la Avenida de la Albufera, en el kilómetro 7 aproximadamente. Aquí comienzan los tramos duros de verdad, con un callejeo por Vallecas en el que se sube un tramo muy duro, de más un kilómetro, en la Avenida del Arroyo del Olivar. Aquí hay que ir “a muerte” si se quiere hacer marca. Es el tramo clave para llegar al estadio de Vallecas (antes Teresa Rivero) con opciones de hacer un buen tiempo.

Recordar que tras un pequeño callejeo por los últimos tramos de Vallecas colindantes con el estadio, la entrada a este se realiza a través de un tramo de cuesta corto (no más de 200 metros) pero muy empinado, que deja sin resuello. También advertir que la espectacular entrada al estadio es complicada, porque se baja un pequeño tramo muy empinado al final del cual se gira abruptamente a la izquierda para rodear tres laterales del estadio, sobre una especie de alfombra de gomaespuma que, generalmente, resbala por la humedad de la noche. Los giros en los dos corners son también peligrosos y se pierde algo de tiempo. No obstante, es evidente que la emoción del ambiente del estadio lo compensa sobradamente.

Buena parte de Serrano, Cibeles y Atocha están atiborrados de gente. Pero la animación desde aproximadamente el kilómetro 6 en Ciudad de Barcelona y, especialmente, desde el 7 ya en Vallecas es sencillamente increíble, sin igual en Madrid y, probablemente, solo comparable a la que existe en algunos tramos de maratones como Nueva York, Londres o Berlín. El barrio de Vallecas literalmente se vuelca con la carrera. Un diez.

Dada la lejanía entre la salida y la meta, es preciso organizar un pequeña infraestructura para el transporte a la primera y desde la segunda. Mi procedimiento consiste en aparcar el coche en Vallecas por la mañana y recogerle tras la carrera, pidiendo a alguien de la familia a acercarme a Concha Espina para la salida. Una advertencia: aparcar en Vallecas esa mañana es complicado si se llega más allá de las 10.30 o 11.00. Otra: en la vuelta a casa tras la carrera Internacional, hacia las 9.00 de la Nochevieja, es muy probable encontrar atascos por la M-30.

He participado 7 veces en la Internacional y 1 vez en la Popular, con marcas entre 35’37” (mi mejor marca en 10.000) y algo más de 37’30”. En esta carrera también he hecho también mis 2 siguientes mejores marcas en 10.000, por debajo de 36’10”.

Atractivos:

– Recorrido sensacional para una buena marca.

– Simbolismo, tradición y, sobre todo, ambiente extraordinario.

– El público em todo el recorrido, y especialmente el del barrio de Vallecas que sale en pleno, literalmente, a animar.

– Codearse un poco y calentar al lado de la élite, en el caso de la Internacional. E intentar aguantarles unos cientos de metros, quien pueda.

– La excelente camiseta técnica de manga larga, de buen diseño.

– La gozada de cenar en la Nochevieja tras haber hecho un “carrerón”.

Inconvenientes:

– Aunque ha mejorado en los últimos años, la organización no está a la altura del ambiente y tradición de la carrera.

– El proceso de inscripción es rudimentario.

– La recogida de dorsales, siempre con algún error o incidencia.

– Aunque parezca increíble, en la Internacional no acreditan el tiempo neto.

– Y, sobre todo, la  deficiente atención al corredor en el estadio de Vallecas.

Para cerrar con esta navideña carrera, un vídeo de la mejor canción de Navidad que se haya hecho nunca: “Fairtale of New York”, de The Pogues.

Media Maratón de Fuencarral – El Pardo (21.097 metros)

Es una de las Medias Maratones más duras de Madrid. No obstante, la dureza se compensa con la belleza del recorrido y la tradición de la prueba.

Tiene lugar habitualmente a mediados de Febrero, con un clima, generalmente, frío.

Sale del barrio de Fuencarral, desde las inmediaciones o el interior de la Pista de Atletismo del Polideportivo Santa Ana, donde también se encuentra la meta.

Tras atravesar la parte vieja del barrio de Fuencarral a través de la calle de Nuestra Señora de Valverde, gira a la derecha en Cardenal Herrera Oria, que recorre íntegramente, pasando por la antigua fábrica de Clesa, el puente elevado sobre la carretera de Colmenar, el barrio de Mirasierra, que se deja a la derecha, y los de Lacoma y zona sur de Puerta de Hierro, para llegar, hacia el kilómetro 7, a la carretera de Somontes – El Pardo por debajo del pequeño puente que la inicia.

Este primer tramo es, muy propicio, con unas bajadas muy pronunciadas en la zona anterior a Mirasierra, en el tramo pasado Ramón Gómez de la Serna y, sobre todo, en la parte final donde se coge la carretera de El Pardo. No hay que animarse excesivamente en estos primeros 7 kilómetros, conviene reservar fuerzas, especialmente en las bajadas.

El tramo del kilómetro 7 hasta el 12 es espectacular. Prácticamente recto y llano, salvo un pequeño desnivel tendido en subida hacia el kilómetro 10, antes de llegar al puente del ferrocarril. Se entra ya en el bosque de El Pardo, dejando a la izquierda el Tejar de Somontes, la Federación Madrileña de Hockey sobre Hierba y el centro deportivo de Somontes.

Tras pasar por la gasolinera de Cepsa, donde se encuentra el primer avituallamiento, la carrera se dirige al pueblo de El Pardo por la entrada de los cuarteles y gira a la derecha en la rotonda de entrada que a de frente dirige a Mingorrubio y a la izquierda al centro de dicho pueblo.

El tramo del 12 al 15 es, probablemente, el que mejor combina belleza y dureza de todas las carreras populares de Madrid. Es la antigua carretera de Fuencarral a El Pardo, con numerosas curvas y una pendiente muy significativa. La subida comprende, aproximadamente, 3,5 kilómetros y comienza, poco antes del 12, con una pendiente muy dura. Pasada esa primera pendiente, creo que la más inclinada de todas, hay un pequeño tramo de bajada, de escasamente 400 metros y, a partir de ahí, subida permanente hasta la verja pasado el kilómetro 15.

En este tramo hay que sufrir. En él se viven los momentos más duros de cualquier carrera popular, incluidos Maratones. Es aquí donde se percibe en todo su esplendor el estado de forma y la estrategia de carrera. Si no se va fino y en la primera parte no se han reservado fuerzas, es un infierno. Cuando no se ha ido a tope en las bajadas y la larga recta y se está en un buen momento, a pesar de la dureza, es una gozada avanzar adelantando gente y, sobre todo, disfrutar del paisaje, en el interior del bosque de El Pardo.

Tras la verja de pasado el kilómetro 15 hay una gran bajada de recuperación hasta, aproximadamente, el kilómetro 19, bajo el puente de la M-40. En este tramo hay una vistas excepcionales del skyline de Madrid, y se pasa junto a una gran perrera y un pequeño campo de tiro.

De nuevo, si es que quedan, hay que reservar fuerzas, porque del 19 a la meta es un puro sufrimiento. Primero, una subida tendida atravesando Montecarmelo, que, además de duro, es feo y, generalmente, con muy poca gente animando (familiares de los corredores). Se gira a la derecha y se bajan unos 100 metros para enfilar el puente sobre la carretera de Colmenar y, tras una extraordinariamente dura subida, se pasa una rotonda y un tramo de unos 200 metros para entrar en la pista de atletismo del Polideportivo de Santa Ana, donde se encuentra la meta.

En este último tramo de Montecarmelo se deja a la derecha la Ciudad de la Raqueta, donde ha tenido lugar uno de los últimos conciertos de Los Secretos en Madrid. Uno de los grupos de pop fundamentales en nuestras vidas. En el recuerdo está el genial Enrique Urquijo, en esta actuación acompañado del gran Manolo García.

Pasados 15 años de la desgraciada muerte de Enrique, Los Secretos parecen recuperar la forma, con canciones como esta de su último disco. Precisamente interpretada en el concierto de la Ciudad de La Raqueta.

En resumen, una carrera durísima, en la que hay que saber regular muy bien. He participado en ella en 9 ocasiones, con marcas entre 1.20 y 1.32. En general, entre 3 y 5 minutos por encima de las marcas de cada año en la Media Villa de Madrid. El 1.19.59 del pasado año fue el puesto 21 de la general (algo más de 1.700 participantes) y el 1 del Distrito.

Atractivos:

– Belleza del recorrido a través del monte de El Pardo entre los kilómetros 7 y 15.

– La tradición de una organización casi artesanal, pero muy “familiar”.

– La dureza del recorrido como test para medir el estado de forma.

– Logística cómoda: salida y meta en el mismo sitio, mucho espacio para aparcar cómodamente y, en mi caso, muy cerca de casa.

Inconvenientes:

– La climatología con frío y, alguna vez, lluvia (aunque ha habido ediciones con días soleados y templados realmente espectaculares).

– Las rampas cercanas al kilómetro 15, entre el 19 y 20 en el barrio de Montecarmelo y en las rotondas previas a la entrada en el Polideportivo.

– Poca animación de público. Sería de agradecer un pequeño “madrugón” de la gente de Montecarmelo para poblar esa recta del kilómetro 20.

– Anecdóticamente, y perdonable, camisetas técnicas algo pobres.

A continuación un vídeo bastante completo en el que se aprecia una buena parte del recorrido. Especialmente las zonas de subida y la parte final. También la llegada a meta, donde aparecemos unos cuantos de los habituales de esta carrera.

Media Maratón Villa de Madrid (21.097 metros)

Tengo especial cariño a esta carrera. Es la primera carrera popular en que participé, el 1 de Abril de 2001, y he corrido todas sus ediciones hasta el momento. Por cierto, aquella primera participación fue, precisamente, el día después de la triste noticia del fallecimiento del maratoniano Diego García, por quien se guardo un minuto de silencio antes de la salida. Aquí le vemos, en su sub-campeonato de Europa en Helsinki, tras Martín Fiz.

Se suele celebrar el primer semana de Abril y es un buen test para maratones de finales de este mes, como Mapoma y Londres. Aunque hay que ser prudente, ya que en ocasiones tiene lugar solo dos semanas antes de los mismos y puede pasar factura.

En los últimos años, ha cambiado de recorrido. La antigua entrada a meta se realizaba en el estadio Vallehermoso, testigo de uno de los momentos recordados del atletismo en la década de los 80, cuando un griposo Edwin Moses perdió su primera carrera de 400 vallas tras 10 años imbatido.

Como consecuencia de la demolición de dicho estadio, el recorrido ha cambiado, teniendo lugar la salida y meta en el Retiro. En mi opinión, la carrera ha perdido una buena parte del encanto que poseía, a pesar de que el recorrido trata de mantener una estructura similar.

La salida tradicional tenía lugar en la calle Bravo Murillo, a la altura de Canal. Tras un primer tramo en bajada, se giraba a la izquierda por la calle Carranza y, pasadas las Glorietas de Bilbao y Alonso Martínez, se subía por Santa Engracia, más o menos a la altura del kilómetro 3. Ahora el enlace con Santa Engracia se hace tras un transito desde El Retiro, a través de Príncipe de Vergara, bajada a Eduardo Dato por Serrano y llegada al mismo punto de inicio de Santa Engracia a través de Almagro.

La subida de Santa Engracia y Bravo Murillo íntegros es dura y larga, aproximadamente 4 kilómetros, en los que hay que regular fuerzas. La llegada a Plaza de Castilla tiene lugar pasado el kilómetro 7 y, a partir de ahí, la carrera se suaviza. Baja por Padre Damián hasta el Bernabeu para girar por Concha Espina y subir hasta Serrano. Esta subida, aproximadamente en las cercanías del kilómetro 10 es dura, pero el tramo siguiente, calle Serrano, fuente de los Delfines y ligera subida hacia la Plaza de Cataluña para enfilar Príncipe de Vergara hacia el norte es suficientemente ligera para recuperar. En este enlace con Príncipe de Vergara pasamos por delante de uno de los mejores restaurantes de Madrid, La Ancha, donde recomiendo, después de la carrera, un buen Escalope Armando, el mejor filete empanado del mundo.

Al final de Príncipe de Vergara, y siguiendo con el recorrido tradicional (que esperemos se recupere) se gira a la izquierda en Duque de Pastrana, donde hay una cuesta dura para coger Mateo Inurria y, sobre todo, girar hacia Plaza de Castilla y la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid. Un tramo en ligera subida, ya pasado el kilómetro 15 y algo desagradable.

A partir de ahí, la Media ya simplemente consiste en bajar por Bravo Murillo hasta Canal y girar hacia el Vallehermoso. Un tramo de bajada de casi 6 kilómetros en el que, si se han regulado fuerzas, hay margen considerable para una buena marca.

El final tradicional en las pistas de Vallehermoso era una auténtica maravilla, con las gradas llenas y una pista excelente. Tras la demolición, el primer año se mantuvo el recorrido, situando la meta en las inmediaciones del parque del Canal. En la actualidad, se ha modificado para volver hacia El Retiro por Príncipe de Vergara y acabar en el Paseo de Coches, tras una entrada con algunas complicadas vueltas por el interior del parque que, en algunos momentos, cortan el ritmo. Un error el cambio de recorrido, acompañado además por los tradicionales inconvenientes de El Retiro: dificultades para aparcar, polvo, contaminación, excesiva distancia distancia desde el Paseo de Coches a la salidas del parque, etc.

He corrido esta Media en 11 ocasiones, con marcas entre 1.19.18 (mi mejor tiempo en Media Maratón) y algo más de 1.35 (en la primera participación), habiendo corrido 5 veces por debajo de 1.22.

Atractivos:

– Recorrido propicio para marca y bastante céntrico. Más atractivo el tradicional que el actual en El Retiro.

– Fechas óptimas para una buena preparación y cercanas a los Maratones de la primavera.

– Excelente camiseta técnica (de Asics), de las mejores en las carreras de Madrid).

– El ambiente, la afluencia masiva y el público animando en lugares céntricos.

– Como he comentado, un auténtico lujo la entrada tradicional en Vallehermoso, ahora perdida.

Inconvenientes (principalmente derivados del nuevo recorrido):

– Dificultades logísticas y ambientales de la salida y meta en El Retiro.

– Pérdida de glamour al desaparecer la entrada a Vallehermoso.

– Mayor dureza del recorrido (subida por Alfonso XII para entra en el Retiro por la cuesta del Ángel Caído en el kilómetro 20).

– Organización mal dimensionada para el volumen de participación de la carrera (más de 12.000 corredores la terminaron el año pasado): regular organización de la salida, pobre logística de recogida de bolsas y dorsales.

– Algunas anécdotas inaceptables en alguna edición, como, por ejemplo, la incorrecta medición de la carrera (en teoría, homologada).

Como he comentado, mi primera carrera popular, en Abril de 2001. Por esas fechas, estaba de moda esta magnifica canción de Los Piratas.

Trofeo San Lorenzo Lavapiés (10.800 metros)

Una carrera modesta, de barrio, con una distancia extraña y no homologada, y durísima, como se ve en el perfil del recorrido.

Sin embargo, una de mis preferidas. Se celebra habitualmente el último domingo de Julio, evidentemente con mucho calor. La salida tiene lugar en la Ronda de Atocha, un poco más abajo del lateral del Reina Sofía. Se baja, muy rápido, hacia la Puerta de Toledo, con El Rastro lleno de gente y muy animado.

Tras girar por la Puerta de Toledo se baja en una pendiente muy pronunciada por la calle Segovia hacia el Parque de Atenas y la Avenida de Valladolid hacia Príncipe Pío. Estos 3 primeros kilómetros son quizá, junto al tramo de Serrano en el CSIC y San Silvestre, los más rápidos de las carreras madrileñas.

Hay que controlar la bajada, porque en Príncipe Pío se sube la Cuesta de San Vicente íntegra, inacabable. Los tramos finales son durísimos y el giro hacia la derecha una vez llegados a Plaza de España para coger Bailén y el Palacio de Oriente son prácticamente equiparables en dureza a las cuestas cercanas al 15 de la Media de Fuencarral. A ello contribuye, lógicamente, que es un diezmil y al comienzo, por lo que, por lo general, se hace a tope.

Una vez en Bailén, un bellísimo recorrido delante del Palacio, por encima del Viaducto y delante de la Iglesia de San Francisco El Grande para llegar, de nuevo, a la Puerta de Toledo y subir la calle de Toledo hasta La Latina, la segunda gran cuesta. De nuevo El Rastro, la Cava Baja y la animación de la gente, espectacular. Se vuelve a bajar hacia San Francisco El Grande para girar en sentido contrario al anterior la calle Bailén. Aquí se cruzan los que van rápido con la masa de corredores, a la altura del Viaducto. Otro momento para recordar.

En el kilómetro 7 se gira la esquina de Bailén con Mayor y se sube toda esta calle, tercera gran cuesta, hasta la Puerta del Sol, tras pasar por delante de la Plaza de la Villa. Una vez en Sol, se gira hacia Alcalá por la Carrera de San Jerónimo y se baja rápido a Cibeles, donde se gira a la derecha para seguir bajando, levemente, por el Paseo del Prado hacia Atocha. Aquí se puede ir a tope, ya que pasado Atocha se gira el lateral del Reina Sofía, desde donde se salió, para subir una última cuesta, empinada pero corta, y entrar en los últimos metros en la calle Argumosa, en fiestas y con las terrazas llenas de gente.

La he hecho 7 veces, con marcas entre 39.30 y 42 minutos (su distancia suele ser de 10.600 a 10.800 metros). Siempre con mucho calor.

Atractivos:

– Recorrido excepcional desde el punto de vista turístico, quizá el mejor de Madrid (se transita por las principales zonas del Centro).

– Animación, con mucho público a pesar de lo temprano del día.

– Ambiente de la gente que participa, habituales de las carreras y fieles a esta dura prueba como fin de temporada y despedida antes de las vacaciones.

– Entrañable organización, con sorteo de jamones, camisetas patrocinadas por comercios chinos, atención excelente de los voluntarios y, hasta hace poco, recorrida física de dorsales en bar Revuelta, entre platos de berenjenas en vinagre.

Inconvenientes:

– Por razones obvias, el calor y la dureza del recorrido. Pero merece la pena sufrir un poquito.

– También algunas pequeñas dificultades para aparcar cerca y, lógicamente, los pequeños problemas derivados de la modestia de la organización (como, por ejemplo, las salidas caóticas), pero absolutamente perdonables.

Esta carrera se celebra durante las Fiestas de Lavapiés y sale y llega a este castizo barrio, donde vive uno de nuestros mejores cantantes y poetas, Joaquín Sabina. En este caso, en esta preciosa canción, escrita en colaboración con otro magnífico poeta madrileño, Benjamín Prado, del que recomiendo su recopilación “Ecuador“.

Otras buenas carreras de 10.000 metros de Madrid que podrían haber entrado (o entrarán) en esta selección son la Liberty Seguros de Junio (con un recorrido muy atractivo), el Akiles de la Casa de Campo a principios de Diciembre (a pesar del frío habitual), el Trofeo de las fiestas de San Antonio de la Florida en Junio (muy duro), la Vuelta a Tetuán de Octubre (mi barrio), la Carrera de las Empresas (divertida) y, especialmente, el Trofeo Paris del Parque Lineal del Manzanares a comienzos de Enero (recorrido muy rápido). Alguna de ellas puede “ascender” en el futuro a este Top 7.

Las que excluyo, sobre todo por las graves deficiencias de la organización, son la Media de la Ciudad Universitaria y, principalmente, el Maratón de Madrid Mapoma, que he corrido en 9 ocasiones (6 de ellas entre 3.09 y 3.15) pero manifiestamente mejorable (esperemos que la nueva organización le de un impulso a partir de Abril de 2012).

Y, para terminar, ya que he seleccionado 7 carreras populares, y siguiendo con ese número, las “7 Souls” de W. S. Burroughs y los geniales creadores de Los Soprano, en el mejor arranque de todos los tiempos de la temporada de una serie de televisión.